Reportaje | Se cumplen seis meses de la firma del acuerdo de reestructuración del naval Medio año después de desmembrar Izar, el Gobierno ya ha cumplido el 85% de los compromisos que adquirió entonces, pero le quedan dos fundamentales por atender
16 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Redujo el sector naval público español a la mitad, prácticamente enterró la capacidad de producción civil de sus astilleros, destruyó más de 1.400 empleos directos sólo en la ría de Ferrol... Resolvió el marrón de las ayudas ilegales, preservó los intereses de la nación, evitó el crack total... Tan criticado desde la derecha y el sindicalismo nacionalista como defendido por sus firmantes (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, CC.?OO., UGT y USTG), el acuerdo para la reestructuración de Izar lleva desde ayer medio año en vigor. A estas alturas, el Gobierno central ya ha cumplido once de los trece puntos que componían aquel texto (85%): importe de las prejubilaciones, mantenimiento de centros, desmembramiento ordenado de la empresa... Sin embargo, restan por desarrollar dos cláusulas vitales. Y, hasta que ambos frentes no queden cerrados, no podrá decirse que Navantia haya encontrado su horizonte, su norte. Olvidando el mandato quinto del documento, de momento, no se ha redactado el plan industrial de la nueva sociedad, o sea, no se ha definidido la especialización de las factorías, no se ha implantado un sistema integral de gestión y prevención de riesgos laborales, no se ha consolidado la vía de la autofinanciación... Asimismo, por ahora, el último párrafo de aquel acuerdo no ha pasado de merecer más consideración que la de una mera declaración de intenciones infructuosa. Esa mesa sobre la industria auxiliar que, «con carácter inmediato», iba a resolver la agonía de las subcontratas terminó constituyéndose tardísimo, el 27 de abril, y sin dar voz a las compañías gallegas. El 16 de diciembre, los impulsores del programa de reestructuración ratificaron un segundo informe de garantías al que no dieron publicidad. De estas promesas, siete en total, se han roto tres. En primer lugar, el Ministerio de Defensa ha contratado una fragata F-100 adicional, no las dos anunciadas, y cuatro buques de acción marítima, no catorce. Para continuar, dado que a la vieja Astano se le han cerrado por completo las puertas del mercado civil, no podrá dedicarse al segmento offshore, lo cual viola el punto cuarto. Finalmente, recién descartada -por sorpresa- cualquier posibilidad de incrementar las plantillas hasta el 2015, tampoco se aplicarán las previstas contrataciones de personal.