El BNG lidera la acción fiscalizadora de la coalición y se centra en censurar el urbanismo El PSOE enfatiza sus críticas a los servicios y la zona rural, e IU, en el medio ambiente y los asuntos sociales
25 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Juntos, sus apoyos tras el 25-M del 2003, se quedaron a unos 800 votos de sumar más que las papeletas que recogieron PP e IF aquella jornada electoral. Tras aquella fecha a BNG y PSOE les tocó volver a la oposición tras cuatro años de gobierno coaligado que finalizó con el ejecutivo de Xaime Bello en minoría tras la expulsión de cuatro tránsfugas socialistas. A sus diez concejales (6 del BNG, 4 del PSOE) se sumaron en los bancos de la izquierda del pleno otros 2 ediles de IU. Las tres formaciones, aun coincidentes en una mayoría de postulados, y mostrando esas posturas comunes en la mayoría de plenos, sólo han aunado esfuerzos en una ocasión, para mostrar de forma conjunta y pública su oposición a un posible aparcamiento bajo la plaza de Amboage. Lo hicieron a mediados de septiembre del 2003, apenas noventa días después de que PP e IF asumieran el poder. Desde entonces no se recuerda una plataforma conjunta de esas formaciones. La de la izquierda no ha sido una tarea especialmente tensa en la fiscalización del gobierno local, que acalló sus críticas durante el primer año censurando -a BNG y PSOE, principalmente- el estado en que habían quedado las cuentas tras sus años de cogobierno. En el gran debe de los tres partidos queda el haber dejado que la coalición soliese marcar la agenda de los temas e ir a menudo a remolque de las propuestas de PP e IF. Apenas han presentado novedades fuera de los temas ya escritos previamente por la coalición conservadora. Coinciden en la crítica -aunque nunca manifestada de forma conjunta- de que el gobierno local se ha preocupado más por las grandes actuaciones que por asuntos cotidianos (servicios sociales, sanidad, educación...). Dos ejemplos de grandes temas: en asuntos urbanísticos, sólo se ha llegado a la unanimidad en la construcción del centro comercial de Caranza; y se ha rozado en la plataforma logística de Brión y en la aprobación del plan de saneamiento. También ha habido coincidencia en algunas mociones para potenciar el puerto exterior o el impulso a las infraestructuras. En el ecuador de mandato, la distancia entre unos bancos y otros es demostrable en cualquier debate plenario. Ha sido el Bloque el que ha capitalizado la oposición al gobierno de centro-derecha, a quien han acusado en reiteradas ocasiones de no buscar el consenso y de crispar. Los nacionalistas, el segundo partido más votado el 25-M, han centrado su acción de gobierno en censurar el nuevo modelo de urbanismo que ha impulsado la coalición, con constantes enfrentamientos en defensa del anterior modelo de ciudad, desde Recimil hasta el cambio de usos del puerto. Y es habitual su crítica de que PP e IF se aprovechan de logros del anterior gobierno. Los enfrentamientos entre el primer partido de la oposición y el gobierno local también se han reproducido en otras áreas, como la Normalización Lingüística. En buena parte de esa censura firme al urbanismo también han acompañado PSOE e IU. Pero sólo en los plenos. Los primeros, sin embargo, han estado más atentos ahora a la zona rural, los servicios sociales y a la cultura, tal vez por ser áreas que los socialistas mantuvieron durante el anterior mandato, aunque sin mostrar especial virulencia en la crítica. Ahora su teima son los presupuestos: es el único partido que se encarga de recordar regularmente en público que Ferrol no dispone en el 2005 de cuentas locales. Han sido, eso sí, el único partido que ha mostrado desde el principio su apoyo incondicional al macropolígono de Brión. IU, de regreso al consistorio tras cuatro años fuera, ha centrado su trabajo en la defensa del medio ambiente y en asuntos asuntos sociales. Es el partido que más se ha significado con su voto en contra o su abstención, desde las cuentas hasta el convenio con el Ministerio de Defensa.