En directo | Homenaje a los fundadores de la metalúrgica de Xuvia Los Freire, la familia que en los duros años treinta abrió una siderúrgica y la convirtió en la gran empresa que hoy es Megasa, dan nombre desde ayer a una plaza en Narón
20 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?l año 1933 no debía ser el mejor para ponerse a fundar empresas, y menos en este rincón noroeste donde aún hoy soñamos con un tren rápido. Pero una familia se atrevió. Eran los hermanos Freire Lago, que se decidieron por el sector que mejor conocían, el del hierro, en el que su padre había trabajado en su Somozas natal. Empezaron con un pequeño taller siderúrgico en Xuvia y avanzaron a lo largo del siglo hasta crear el imperio que hoy es Megasa, líder del sector tanto en Galicia como en Portugal, con 300 millones anuales de facturación. Sólo en Ferrol y Narón dan empleo a 250 personas. Estas cosas recordaban ayer dos de los hermanos Freire, Andrés y Fernando, que recibieron el homenaje de sus vecinos de tantos años, los de Xuvia. Ahora su nombre, Irmáns Freire, figura en una placa sobre un pedestal de granito. ¿Dónde? No podía ser de otro modo. En esa plaza de aspecto inevitablemente fabril que está situada justo delante de las actuales instalaciones de Megasa. De hecho, mientras se celebraba la ceremonia, se oía el martillear de las máquinas en la fábrica. En el grupo, además del presidente vecinal, Ramón Rodríguez, estaban el alcalde accidental, Xosé Manuel Blanco (Xoán Gato no pudo asistir) y otros ediles de su partido. No faltaron el portavoz del PP, Hipólito Fariñas, ni el del PSOE, Ángel Teijeiro. Fue un acto breve y simbólico, pero los dos hermanos lo agradecieron de corazón. Así lo aseguraba Fernando. Hablaba de su «satisfacción porque tengan este recuerdo hacia nosotros». Lo decía al tiempo que miraba al otro lado de la calle, a la que fue primera sede de la empresa y vivienda familiar. «Aquí vivimos desde los años cuarenta hasta los ochenta...». La casa ahora está cerrada y empieza a resentirse. Alicia, la esposa de Fernando, se mostraba nostálgica. Confesaba su emoción al ver de nuevo el que fue su hogar: «¡Cómo no me va a dar pena si aquí viví con mi marido, con mis hijos...!». Las dos parejas, Fernando y Alicia, y Andrés y Mari Cruz, representaban ayer a su vasta familia en el homenaje de ayer. Disculpaban a sus hijos y sobrinos, actuales gestores de Megasa. «Como también tienen negocios en Portugal, tuvieron que ir allí, no han podido venir...», decían, sobre todo, Alicia y Mari Cruz. A los cuatro se los veía entre orgullosos y tímidos cuando se les pedía que echasen la vista atrás por un momento. Es sabido que la familia Freire no se prodiga en periódicos ni revistas. Pero si se les insiste un pelín, hacen memoria. Entonces Andrés recuerda cómo fue su hermano Bartolomé, ya fallecido, cuando, al regresar de unos años de emigración en Cuba, fundó la metalúrgica. Poco tiempo después, se incorporaron José, también desaparecido, Andrés y Fernando. Eran, recuerda, años muy duros. Pero el trabajo y el esfuerzo, sus grandes aliados, les ayudaron a capitanear con éxito su negocio a pesar de la guerra, la posguerra o la autarquía. Andrés confesaba que ahora, al ver cómo sus desvelos han servido para consolidar una empresa que durará muchos años, piensa que ha valido la pena.