Al menos por ellos cuatro

MIGUEL ÁNGEL SOUTO

FERROL

DIQUE DE ABRIGO | O |

14 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

LLORAR, lamentarnos, estremecernos en el tanatorio, preguntarnos tantas veces cómo ha podido ser, sentir el impulso de buscar culpables, conmovernos ante tanto dolor... Es la historia de estos días tras la muerte de los cuatro jóvenes trabajadores en Bazán. Pero todo este sentimiento brutal, con los días, se va apaciguando, y lo que queda o debería quedar es el y ahora qué . Eso precisamente es lo que no nos puede dejar tranquilos. Porque hasta ahora, no hemos visto acciones positivas en ninguno de los que deben tomar medidas contra la endiablada siniestralidad laboral. Las empresas -la grande y las pequeñas- callan; peor aún es la falta de compromiso de la Xunta, que tiene competencias plenas y no ha reforzado la prevención desde este miércoles negro; y el Gobierno central sólo ha prometido que hablará del tema con las industrias auxiliares, en una reunión que tendrán -ya estaba prevista, para otra cosa- dentro de semanas. A partir de mañana hay que empezar a trabajar en serio. No pueden quedar en nada los compromisos y demandas que han llenado la boca de políticos, empresarios y sindicalistas en estos días. No pueden tener tanta desvergüenza, otra vez, de dejar de acometer una revolución de la prevención de riesgos laborales, una auténtica vuelta a la tortilla, poniéndolos en el primer plano del interés de todos. Y si aún así les diese igual incumplir su palabra, al menos que lo hagan por ellos: por Ana Belén, por José Luis, por Eduardo, por Juan Carlos.