Reportaje | Mugardos impulsa un programa para convertir residuos orgánicos en compost Con sólo un cubo especial, dos colegios y trece familias del municipio han aprendido a convertir restos de comida mezclados con hierbas en el mejor alimento para sus tierras
07 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?Se imagina que todos los restos de comida que tira a la basura se convirtieran como por arte de birlibirloque en algo que en el mercado se compra con dinero contante y sonante? Pues deje de soñar. En Mugardos trece familias de la zona rural y dos centros educativos han comprobado que la quimera es posible gracias a un programa impulsado por el Concello para fabricar abono o compost a través de una receta de lo más sencilla. Lo único que tienen que hacer es depositar los residuos orgánicos que generan cada día en un cubo especial facilitado por el Ayuntamiento (las llamadas composteras); mezclarlos con hierbas, hojas y ramas; y esperar a que el calor y las bacterias hagan el resto. O sea, que los descompongan para conseguir así un alimento exquisito para sus huertas. Agustín Beltrán, un malagueño al que todavía le delata el acento pese a llevar más de veinte años en Mugardos, se encuentra entre los vecinos que participan en la experiencia. En su casa de O Seixo, pertrechado con el uniforme de faena que utiliza para cuidar su pequeña huerta, Agustín no se cansa de ensalzar las virtudes del sistema: «¿Díficil? -exclama con cara de sorpresa- ¡Qué va! Esto es de lo más sencillo; en casa siempre hemos separado las basuras y ahora lo único que ha cambiado es que los restos de comida los tiramos en la compostera en vez de llevarlos al contenedor, que nos queda a unos cien metros, así que incluso nos resulta más cómodo». Pero ahí no terminan las alabanzas. «Además, -prosigue Agustín- el abono que se obtiene por este sistema es totalmente natural y eso siempre resulta mejor que un compost químico». Ramsés Pérez, a su lado, asiente con la cabeza. Ramsés es responsable de educación ambiental de Adega -la asociación ecologista que se encarga de hacer el seguimiento del programa en Mugardos- y hoy está de visita en casa de Agustín para comprobar que todo va bien. Y por lo visto parece que marcha viento en popa. La familia del malagueño lleva unos tres meses vertiendo los restos de comida a la compostera, pero aún deberán esperar otros tres para poder disponer del abono. «Canta máis calor e máis ventilación haxa, máis rápido é o proceso», explica Ramsés. ¿Y la calidad del abono? Para eso también tiene respuesta: «Eu sempre digo o mesmo: o compost é como a túa alimentación. Canto mellor comas, mellor abono obterás», explica. Ramsés asegura que todo son ventajas, incluso para el bolsillo. «Ademáis do que se aforra en abonos, hai que ter en conta que cada kilo de basura que non vai ao contenedor son euros que se aforra o Concello; en Santiago, aos veciños que participan neste programa xa se lles desconta un 50% no recibo do lixo», advierte el técnico de Adega. «Pues eso me parece muy buena idea -añade raudo Agustín-, es como el protocolo de Kioto, pero en el ámbito doméstico; el que contamina, paga».