Y de rebote... aparece un templo

M. Cheda FERROL

FERROL

REPORTAJE GRÁFICO: CÉSAR TOIMIL

Reportaje | Los contenidos de la publicación «Ecce Homo» En la revista oficial de la Semana Santa, una historiadora ferrolana defiende que las obras de restauración del foso pueden sacar a la luz restos de la vieja iglesia de San Julián, del XI

17 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Mucho antes de que se construyera la actual (1765-1783), había en Ferrol otra iglesia de San Julián. La levantaron en el siglo XI, aunque no está muy claro cuándo exactamente. Se encontraba casi al borde del mar, más o menos a la altura de los terrenos que hoy ocupan el edificio de la sala de Armas, también conocido como CIM, y la carretera de circunvalación. A mediados del XVIII, en boga la racionalidad, los ingenieros de la Marina optaron por rodear de agua el incipiente Arsenal. Y decidieron que, para dar a ese foso una adecudada traza, debían recortarle tres pedazos al templo: 2,5 metros en una capilla, 4,2 en el estribo y 16,7 a lo largo. Pero finalmente no fue preciso recurrir a tal ejercicio de precisión, pues, con la enorme potencia de los barrenos usados para excavar el canal militar, aquella casa de Dios se deterioró tanto que en la noche de San Julián de 1762 -¡menuda paradoja!- acabó viniéndose abajo ella solita. Todo esto lo cuenta la historiadora Margarita Sánchez Yáñez (Ferrol, 1950) en uno de los estudios que contiene el número correspondiente al 2005 de Ecce Homo, la revista oficial de la Semana Santa local. La autora, experta en este tema, defiende también que la segunda parte de las obras de restauración del foso, en fase de anteproyecto, podría sacar a la luz restos de la malograda iglesia: algo de los soportes, quizás los cimientos... «Me consta que gran parte de la piedra de la vieja se usó para hacer la nueva, pero en el otro lado debería quedar algo», dice. Sánchez Yáñez, que imparte clases en el colegio Valle-Inclán -hasta hace nada lo hacía también en la facultad de Humanidades-, ya ha publicado, con este último, tres trabajos sobre San Julián, «aún una gran desconocida», a su juicio. Y proyecta escribir una historia completa del asunto, tanto sobre el templo de hoy como acerca del primigenio. Ahí explicará cosas tan curiosas como que la concatedral costó en su día 900.000 reales de vellón. Ella no es capaz de traducirlo a euros del 2005, aunque aporta un elemento de referencia: el salario anual del párraco era entonces de 1.200 reales.