PAISANAJE | O |
03 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.A ALGUNOS miembros de la Armada, la Defensa y los Ejércitos españoles las formas y juegos con el lenguaje les pierden. Por simpático, Salvador Paz, contralmirante ahora retirado, tipo que puede presumir -entre otros méritos- de llevar la Gran Cruz del Mérito Naval, merece ponerse como último ejemplo de ese gracejo con el que comienzan algunas misivas en los departamentos castrenses. «Tengo el honor de informar a Vd. (usted) que el Ministerio de Defensa ha solicitado el cierre del colegio público Juan de Lángara». Así comienza la carta remitida el 23 de febrero a la dirección de un centro por el que cada día pasan más de 260 chavales. Dudoso honor, pero honor al final. Por si Defensa, el Gobierno, a la Xunta, la administración local, el mundo en general, optan por repetir la misma fórmula, van algunos ejemplos que -en la misma línea- deberían llevar el encabezamiento: -«Tengo el honor de comunicarle que el Ministerio de Fomento ha decidido rechazar la construcción de la segunda fase del puerto exterior». -«Tengo el honor de informarle de que el Concello en pleno ha decidido subirle los impuestos un 15% a partir del 1 de enero. Sabemos que lo entenderá». -«Tengo el honor de anunciarle que la Consellería de Sanidade le da cita para el especialista dentro de tres meses. Considérese un privilegiado». -«Tengo el honor de comunicarle, en nombre del ministro del ramo, que los astilleros de Fene y Ferrol han de sacrificar su carga de trabajo por aquello del reparto. Y no me venga con lo de las compensaciones». -«Tengo el honor de advertirte que he dejado de quererte». Responda con un «gracias».