Enero al sol

FERROL

CARRETERA Y MANTA | O |

20 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ANTONIO y Pepe tienen pocas cosas en común. Antonio es ingeniero, gana una pasta gansa, vive en un chalé junto al mar y conduce un tanque negro de diez kilos. Pepe es pintor -de brocha gorda-, se apaña para llegar a fin de mes con cierta dignidad y vive en un piso igual que los otros veinte de su edificio, que a su vez es igual que los otros veinte del barrio. Antonio tenía proyectos en mente para el año próximo: le rondaban ideas para aportar al diseño del proyecto en el que trabaja su equipo. Y si se terciaba, con suerte, podría promocionarse un pelín más y conseguir ese puesto que perseguía desde hace años. También Pepe tenía sus proyectos. Ajustando gastos en casa, quizá pudiera pagarle a su hija esos cinco años de estudios lejos de casa. El otro día, se les esfumaron estas ilusiones y muchas más. Antonio y Pepe leyeron en el periódico que el año que viene ya no trabajarán; que no pueden hacer planes contando con lo que ganaban, porque ahora será menos; que se tendrán que buscar nuevas ocupaciones y entretenimientos diez años antes de lo previsto. Hay algo en común entre Antonio y Pepe: los dos tienen 53 años, y todavía no saben qué harán un lunes cualquiera en enero.