Perfil | El emigrante convertido en pregonero José García Cabarcos se fue de As Pontes cuando aún no existía ni la chimenea; ayer regresó para inaugurar las fiestas de un pueblo que no ha dejado de añorar
16 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?n As Pontes corre por Pepiño, o fillo de San Roque; pero en La Habana es José García Cabarcos, un jubilado de dulce acento caribeño que nació en la villa cuando aún no había chimenea un 21 de diciembre de 1939, que emigró a Cuba a los 13 años y que ayer pronunció el pregón inaugural de las fiestas de su pueblo. Porque José es de As Pontes, aunque haya pasado toda su vida en el Caribe trabajando para el Ministerio de Cultura de Fidel Castro. José relata la miseria que empujó a sus padres a viajar a Cuba en pleno parque municipal, a escasos metros del colegio Santa María, donde estudió y que fue construido con dinero de los emigrantes ponteses. «¡Ay! si yo pudiera, viviría aquí, es lo que más añoro», confiesa José, que acaba de llegar de Cuba para pronunciar el pregón y que regresará a La Habana el día 28. Tiene por delante casi dos semanas para recordar viejas historias con sus amigos Avelino de Nistal, con Félix de don Valeriano, con Julio Varela... En La Habana le esperan más amigos: los cuatrocientos socios de la sociedad Hijos del Ayuntamiento de Puentes de García Rodríguez, una asociación que él preside y que agrupa a los emigrantes ponteses en la capital. Ayer, José pronunció en Casa Dopeso un pregón nostálgico; de lo que significó para él convertirse en emigrante: «Perdí mi niñez; de pronto, me hice adulto».