CONTRAPUNTO | O |
19 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.«LA FÁBRICA CERRÓ/ las máquinas pararon, se secó el sudor/ la cabeza bien alta/ cuando se tiene el valor/ para andar por la vida como el mejor perdedor». ¿Recuerdan la canción de Santi Santos, de nuestros Limones? Es una melodía vieja remozada, como de los primeros tiempos del grupo pop ferrolano, pero que, premonitoriamente, incluyen en su nuevo disco del que se habla en esta misma página. Cantaba lo único que se podía cantar en la anterior crisis naval, la gallardía y buen aire de los ferrolanos, incluso en la derrota. Pero no están los tiempos para la lírica aunque sí para la historia sin manipular. El general Gabeiras suele decir que la única época feliz de su ciudad fue durante la dictadura (por algo se le llamó dictablanda) de Primo de Rivera. Efectivamente, fue el periodo más largo de estabilidad y trabajo en los astilleros. Habría que esperar a mediados de los 60 para que se consolidase una fase de bonanza parecida pero la crisis del petróleo de los 70 acabó con toda ilusión. Que todavía no recuperamos. Ferrol durante gran parte del siglo XX fue tierra de exilio y emigración, o ¿cómo llamarle a aquel fomento del marcharse a trabajar al extranjero del franquismo concediendo larguísimos permisos en Bazán? Pero la memoria busca los perfiles suaves del pasado como una canción de ronda. Por eso, el peor camino es afrontar la nueva crisis con sentimiento de derrota o equiparando la acción de Gobierno de unos y otros (el PP acusó hasta la saciedad al PSOE y ahora resulta que tiene que callar por lo que hizo con las ayudas de Bruselas). La coyuntura es bastante mejor que en los 80. Aunque al optimismo de la voluntad se sobrepone el pesimismo del corazón. Efectivamente, Santi: «Vivo al lado del mar/ en un pueblo donde perder es normal».