Amores que matan

Francisco Varela FERROL

FERROL

CÉSAR TOMIL

Crónica | Una maltratada que declara que no lo fue La mujer agredida brutalmente por su marido en plena calle, hace dos semanas, se desdice ante la jueza y declara que no existió tal paliza, que quiere volver con él

11 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?a jueza de lo Penal, el fiscal Alberto Rodríguez, las abogadas de la defensa y la acusación particular, el secretario judicial, los guardias civiles y demás personas presentes en la sala de vistas no podían encajar ayer bien lo que estaban viendo sus ojos: la mujer que el pasado 30 de enero sufrió una brutal paliza a manos de su marido dijo al tribunal que no había ocurrido nada. En todo caso, que fueron cosas de «todo matrimonio». A pesar de la insistencia, Carmen Gabarri, que no llega a los 40 años, se negó a responder. La magistrada le advirtió de que estaba en su derecho a hacerlo pero que si hablaba no podía mentir. El fiscal le recordó que había relatado hace pocos días a otra jueza que instruyó la causa los pormenores del incidente, que había pedido una abogada para ejercer la acusación particular, que le había visto el forense y había un informe sobre las lesiones que sufrió... Pero ella, a la vieja usanza ( mujer honrada, pata quebrada y en casa ), optó por callarse. Testigo falso El fiscal, no obstante, solicitó del tribunal que «dedujese testimonio» para estudiar posibles acciones por actuar como testigo falso. Según el relato de hechos que hizo el Ministerio Fiscal, basándose en las declaraciones de Carmen aquel mismo día y las vertidas más tarde ante la instructora, fue sobre las seis de la tarde del 30 cuando el marido, Fernando Manuel Gabarre Gabarre, condenado a tres años recientemente por la Audiencia por tráfico de drogas, fue al barrio de Tejeras a buscar a su esposa para llevársela al domicilio familiar en el campamento de Freixeiro. Como ella se opuso a acompañarlo, la obligó a introducirse en un vehículo. Parece que en el interior empujó, agarró y pegó a Carmen, motivo por el cual, a la altura de Esteiro, ella consiguió salir del automóvil. Pero él la persiguió con una barra de hierro en la mano amenazándola si no regresaba. El juicio de ayer quedó visto para sentencia. A última hora, la jueza decretó la libertad provisional de Gabarre.