Las noticias pequeñas

MIGUEL ÁNGEL SOUTO

FERROL

DIQUE DE ABRIGO | O |

24 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

VIVIMOS UNA ETAPA en Ferrolterra en que el refugio hay que buscarlo en las noticias pequeñas, porque las grandes asustan. Ya no disfrutamos la época boyante de los sesenta -todo crecía, había dinero en los bolsillos de esta ría-, ni padecemos la durísima crisis de los ochenta -cuántos titulares tristes, uno detrás de otro-, sino que parece asomarse un nuevo ciclo de signo positivo. Pero este resurgir es sólo una semilla que requiere cuidados y a veces ni siquiera se percibe, y lo mismo pasa con las noticias que lo manifiestan. Cuando lean en letras enormes que el casco histórico se queda vacío o que las viviendas se caen, es saludable contrastarlo con la breve nota que cuenta que sus comerciantes -unidos por fin- organizan, por ejemplo, juegos infantiles en la plaza de Armas. O ese puñado, qué pequeño aún, de casas que se están rehabilitando ya en el barrio de A Magdalena. Cuando lean un gran reportaje sobre las barbaridades urbanísticas y ambientales que se han cometido y se cometen, les recomiento como antídoto no pasar por alto la reseña en que se cuenta que veinte colegios (unos cuantos miles de niños) de esta comarca conciencian a sus alumnos con el programa Voz Natura. Cuando lean sobre el feísmo o los pocos turistas que nos visitan, reparen en el pequeño anuncio del hotel Suizo, del Pazo Libunca, del Pazo de la Merced... Son sólo ejemplos de que, en medio todavía de impresionantes nubarrones de futuro, existen movimientos que nos llevan a la esperanza. Sólo el verlo todo negro o todo inútil hará imposible mejorar.