Los jóvenes de Ferrolterra tienen más trabas que el resto de gallegos para lograr un trabajo
14 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.La mitad de los demandantes de empleo en las comarcas de Ferrolterra, Eume y Ortegal lo hacen por primera vez. De ellos, la mitad son jóvenes que se enfrentan al fantasma del paro cuando apenas han salido de un ciclo formativo o han acabado la carrera. A todos se les pide experiencia pero nadie da la primera oportunidad, una espiral que ahora se intenta atajar. Ese es el panorama que dibuja el exhaustivo Estudio sobre a situación laboral da comarca de Ferrol, Eume y Ortegal que recientemente hizo pública la Fundación Luis Tilve y que tiene el aval del ex presidente de la Xunta Fernando González Laxe. De los datos del informe se deduce que los índices son «claramente» superiores a la media de la provincia o de la comunidad autónoma. Porcentualmente, Ferrolterra está dos puntos por encima del resto en desempleo juvenil, lo que también la coloca a la cola de España y lo sitúa como un problema de primera magnitud. Para solucionar esa problemática el Concello defiende como primer punto el fomento del suelo industrial para lograr que nuevas empresas se asienten en Ferrol y se rompa con la negativa tendencia. Las deficiencias Entre los problemas previos que ha detectado el informe está que se alternan los empleos de calidad con los de baja o nula «sendo estos últimos os predominantes». Las consencuencias son inmediatas: gran dificultad de inserción laboral, bajo nivel de cualificación profesional y, paralelamente, un alto porcentaje de desempleo de larga duración. Un dato: el 75% de los jóvenes de las tres comarcas llevan más de doce meses buscando un empleo. Las reformas laborales introducidas durante la última década han derivado, según el mismo informe, en que el mercado laboral se divida entre los adultos y el de jóvenes, los que, además, no pueden acceder a un trabajo en el sector anterior. El sexo Si a esas circunstancias negativas anteriores se les suma el sexo se termina deduciendo que en el caso de ser mujer y menor de 35 años las perspectivas de contar con un puesto de trabajo se reducen a la mínima expresión. Esas son denuncias constantes de las centrales sindicales, desde donde se censura además proyectos como Labora porque los jóvenes perciben un salario mínimo, abunda -dicen- la precariedad y no hay garantía alguna para mantenerse en el puesto después de los doce meses de contrato. Los medios La Fundación sostiene, además, que uno de los problemas estructurales de Galicia con el trabajo para los jóvenes está en que muchos de los demandantes de empleo se encuentran lejos de dinámicas de inserción laboral. El caso es especialmente significativo en comarcas que están más alejadas de la ría (zona rural). Allí se concentra la mayoría del trabajo de la comarca. La situación de discriminación por falta de oportunidades laborales «segue a darse con intensidade nas tres comarcas», concluye el estudio. Una situación que no difiere en exceso del resto de Galicia, pero los números son más negativos.