DIQUE DE ABRIGO | O |
11 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LOS PRIMEROS meses de gobierno de la actual coalición PP-IF están presentándonos unos horizontes que nadie preveía en materia urbanística. Las mayores sorpresas han sido dos. La primera, un plan para liberar el muelle interior de la ría de todos los tráficos de mercancías -que se trasladarían a Caneliñas-, dejando la dársena sólo para usos de ocio y residenciales. La segunda gran novedad es que han incluido, dentro del convenio con Defensa que están a punto de firmar, el permiso para derribar casi todo el lamentable muro de nuestro maravilloso Arsenal. Son dos noticias de alcance (la del puerto es todavía un proyecto; la de la tapia es casi realidad), que se unen además a otras tres muy importantes: la urbanización del cuartel Sánchez Aguilera gracias al citado convenio; el avance en el plan de derribo y reconstrucción de un nuevo Recimil, y el inicio de los trabajos para rehabilitar A Magdalena (con una inversión millonaria de la Xunta). No es el momento de atribuir méritos, y precisamente si nos enzarzamos en esa inútil guerra corremos el peligro de perder el rumbo. Todos han aportado, cada uno su parte, para llegar hasta aquí, y lo importante ahora es que quienes tienen el impulso y la responsabilidad de desarrollar estos planes lo hagan con sentidiño. Las posibilidades son fantásticas. Ambiciosas como hacía años que no veíamos. Muchos factores se han unido para que ahora disfrutemos esta situación y tenemos que aprovecharla. El camino es largo, de años e incluso de legislaturas. Pero también es verdad que merece la pena. Que se haga todo el control y la crítica necesarios, pero que no se tuerzan por desunión los que sean proyectos buenos para Ferrol.