La tienda Solloso es célebre sobre todo porque en la fachada que daba a la carretera de Castilla había una pizarra que durante décadas funcionó como el tablón de anuncios del barrio. Los vecinos escribían allí las grandes noticias; sobre todo, daban cuenta de la muerte de los seres queridos. Más tarde, cuando las esquelas pasaron a los periódicos, la pizarra anunció productos de la tienda y, cuando ésta cerró, hace veinte años, del almacén de piensos que la familia abrió cerca. Javier Solloso, nieto de los fundadores del negocio, explicaba ayer que en aquel encerado apuntaban que habían llegado pollos de pocas semanas, o fresas, o cualquier otro producto de interés. Por cierto, siempre en gallego. La pizarra formaba parte de una tienda fundada en 1927 por los abuelos de Javier, que habían venido de Moeche. Allí vendían de todo, alimentos variados, piensos, leña, hilos, agujas, lápices.... hasta preservativos, según cuenta Javier.