Crónica Manuel Patinha trabaja con las manos, modela formas, esculpe, pero también traza y pinta. Esa faceta, apenas conocida, la exhibe todo este mes en Sargadelos
03 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.«Lo importante es sentirte satisfecho del trabajo y pensar que es el momento de exponer». La frase resume el trabajo que durante un año ha seguido Manuel Patinha (Povoa de Santa Iria, Portugal, 1949), escultor asentado en la comarca, que ahora cambia de registro y sorprende con una exposición pictórica. Sínteses -título como resumen- se inauguró ayer en la galería Sargadelos (estará durante un mes) y con presentación del profesor de la Universidade de Santiago Juan Monterroso. La muestra no supone un alejamiento en la principal tarea del escultor. Sigue trabajando con las manos pero se ha tomado esos meses, en los que ha desarrollado Sínteses , como una «etapa de transición» antes de retomar el modelaje. Hace tiempo que no lo hace. Su última composición fue el gigantesco Abrazo del pueblo con el que sorprendió en Portugal a finales de agosto, una gigantesca construcción en Penafiel. El reconocimiento que ya ha obtenido Manuel Patinha le valió para que decenas de personas asistieran anoche a la puesta de largo de una apuesta personal. No es la primera vez que exhibe sus lienzos, pero el acontecimiento, por poco usual (hacía 13 años que no mostraba de forma pública sus dibujos), reunió en la galería a un importante número de expertos y aficionados a la pintura. Ello mismos admiraron desde el propio montaje de la exposición hasta el contenido, ese juego cómplice que busca en cada una de sus obras. Y un reto al ojo del espectador a que busque en los lienzos, cerca de cuarenta, similitudes. La influencia de la escultura se puede contemplar en varias de esas obras. Recordaba Patinha días atrás que lo más sencillo habría sido recopilar obras pasadas. Pero su objetivo era hacer una muestra con composiciones nuevas. «Ha sido un trabajo muy fecundo, necesario para afrontar nuevos trabajos», añadía.