CONTRAPUNTO | O |
11 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.EL ACTUAL registrador de la propiedad en Ferrol, Emilio Concheiro, un jurista de prestigio, se adentra en sus últimos trabajos de investigación en la titularidad de los garajes subterráneos. Probablemente el último territonio que queda en las ciudades sin explotar adecuadamente. Porque, a ras de suelo, ya vemos lo que ocurre. Existen otros técnicos, sobre todo los arquitectos, que sostienen que el subsuelo de las urbes es, en realidad, la única propiedad pública que queda. Por eso, ahora que le toca a la plaza de Amboage, el debate podría adentrarse por estos derroteros. Parece obligado recordar que los debates urbanísticos fueron el pan de cada día durante la transición. Los ayuntamientos, y sobre todo el de Ferrol, no tenían dinero pero poseían poderes y el de la planificación del territorio es algo más que papel. Entonces, sectores de opinión influentes, gentes de la cultura, técnicos y cargos públicos convinieron, viendo lo ocurrido con la plaza de Armas, que Amboage debería permanecer tal cual como espacio emblemático de la zona centro. Porque, más allá del color de galerías y los materiales de las fachadas, es importante también discutir sobre ello y extraer conclusiones. El consenso con la población tiene que ser piedra angular del asunto. Hay cuestiones que se salen del área de decisión del cargo público de turno porque influyen en las tradiciones, en las costumbres y en el arraigo que un entorno, en este caso una plaza, tienen en el conjunto de los ciudadanos. Los aparcamientos bajo tierra suelen atraer más tráfico del que son capaces de retirar de la superficie. Quizás es el momento de volver a aquellos debates que inició el Colegio de Arquitectos en los ochenta.