LA GÁRGOLA | O |
20 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.CABREA, y mucho, cuando los pequeños milagros, los rincones donde habita la exquisitez, son maltratados a bofetadas. Eso es lo que se está haciendo con la laguna de A Frouxeira. Un ecosistema único y un precioso paraje que, ahora, tiene como adorno una esperpéntica batería de sacos de arena amontonados justo en el medio. De traca. Vale que fuese una medida de emergencia. Vale que lo importante en noviembre era frenar la entrada de fuel. Vale que lo básico en ese momento era minimizar los daños... ¿Y ahora? Parece que el tema ha caído en el siempre repleto saco de los despropósitos olvidados. El simple atentado estético que supone el invento serviría para exigir su inmediata desaparición. Pero es que, además, resulta que el hábitat del deslumbrante y peculiar conjunto natural se encuentra seriamente amenazado. Al final va a resultar que lo que no logró matar el fuel lo vamos a asesinar nosotros. Y si el tema es que todavía hay peligro de marea negra, que se pongan a ello los cabezas pensantes, los que mandan. Si hay que proteger el lago, que se busquen la vida para hacerlo mejor. Lo fácil es dejar las cosas como están. Lo fácil es conservar las lagunas, pero las de memoria.