Un peñasco con alma de mujer

B. Antón FERROL

FERROL

Crónica | Celebración de la Noche de San Juan en O Val Los vecinos de O Val se volvieron a convertir en personajes de leyenda para recordar la historia de un hada convertida en piedra a causa de la avaricia de los hombres

23 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?a pena Molexa, un enorme peñasco que habita silencioso en los campos de O Val, se transforma en una bella mujer cuando llega San Juan. Lo cuenta la leyenda y aunque sólo es eso -una historia mágica y maravillosa- los vecinos de la parroquia la convierten en algo casi real, por obra del teatro, en la noche más corta del año. La pasada madrugada, ante la mirada de numerosos espectadores, volvió a repetirse el ritual. La pena se reencarnó en hada gracias a una recreación parateatral de los vecinos. Y, como cuenta la historia, la mujer hizo elegir a un joven entre su belleza y un puñado de joyas y monedas de oro. Al muchacho le pudo la riqueza y, en castigo a su avaricia, el hada quiso transformarse en piedra, y al tesoro, en negro carbón. Desde entonces, el alma pétrea de la «moura» espera a que llegue la noche de San Juan para reencarnarse en mujer y encontrar, si la providencia lo quiere, a un hombre con más corazón que ansias de riqueza. Así lo dice el mito y ayer cada cual interpretó su papel para recordarlo. Pero hubo más. El Concello y la Asociación de Vecinos se las ingeniaron para hacer de la recreación de la leyenda la fiesta estrella de O Val un año más. El bullicio comenzó ya a última hora de la tarde, con una demostración de deporte rural, a la que siguió una merienda campestre y la representación de una obra ambientada en tiempos de la Guerra Civil. A medianoche llegó la hora del hada de la pena y, después, tan mágico como la leyenda, el fuego de la luminaria.