Sostiene el alcaldable popular que la suya es una imagen natural, aunque la calle dice algo diferente; con todo, no es el único que ha modificado su rostro en los papeles
18 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.En el trasiego de las imágenes de campaña nadie olvida la fotografía que ilustraba a Manuel Fraga en las autonómicas de 1997. La oposición azotó al PP por vender en los carteles a un candidato irreal en un intento por ocultar la edad de quien repetiría al frente de la Xunta otros cuatro años. En Ferrol, seis años después, el debate ha madurado pero los papeles se siguen mirando con lupa. Lo hace la ciudadanía, especialmente, con el cartel que han escogido, de nuevo, los populares. ¿Está trucada la foto de Juncal? «Para nada, es una imagen natural», dice él mismo en público aunque luego en el partido admiten que pudo haber algún retoque en la frente para disimular una cicatriz. Sin embargo, algunos asesores en imagen corporativa señalan al cuello, los ojos o los pómulos como otras partes modificadas y que el vecino ya ha cazado. «É unha estratexia equivocada porque no se percibe a un tipo crible», señala un publicista. Aún así, la táctica se utiliza por sistema en una mayoría de alcaldables. Se blanquean los dientes en los (pocos) que se atreven a mostrarlos o se cambia el ángulo hacia el que miran. Es el caso del cartel de Bonifacio Borreiros (ACF), que interpela a la izquierda del ciudadano -propuesta ideológica, tal vez- aunque en el original lo hiciera a la derecha. Detectable el truco por una marca en la frente del ex edil de Cultura. Mantienen los expertos en imagen que los grandes partidos (PP, PSOE o BNG) se saben de memoria las mejores estrategias para atraer desde el mismo cartel y que en Santiago -donde están las sedes centrales- se mira y mima en detalle. En Ferrol ese tacto dicen que se notó con la apuesta por el rostro de Juncal presidiendo el local de campaña. Se acertó en la idea pero no en el producto final. Más ejemplos evitables: las gafas de Fernández y Dopico, «una barrera»; o el exceso de imagen de Xaime Bello. Nada nuevo, en fin, en los trucos fotográficos. Sin remontarse a 1997. Ya lo hizo Marilyn Monroe con su lunar hace medio siglo.