Jueces, policías y entidades creen que la lucha contra el narcotráfico debe centrarse en el blanqueo de dinero El consumo de heroína desciende, pero los de cocaína y resina de hachís se disparan
10 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?ba a ser un debate pero fue un coloquio en el que las coincidencias sobrepasaron, con mucho, las pequeñas discrepancias. El comisario jefe, José Manuel Salgado; el magistrado Alejandro Morán; el presidente de Asfedro, Rogelio Rodríguez García, y el presidente de Anad (Narón), Ubaldo Rey, compartieron micrófono en un debate sobre las drogas en Ferrol organizado por Radio Voz y coordinado por Luis Llera. Rodríguez rompe el fuego: «Determinadas drogas molestan por los problemas de seguridad ciudadana, pero drogas son también el alcohol y el tabaco que, como son legales, suscitan menos rechazo social». Salgado sugiere que la lucha contra la droga nunca terminará: «Es una utopía, aunque creo que vamos en el buen camino gracias a la excelente colaboración entre los jueces y la policía». Ubaldo hace un reconocimiento público al éxito policial en la última redada, saldada con la detención del clan del taxista. Salgado aprovecha para discrepar porque no cree que las drogas de diseño sean un problema serio en Ferrol. Negocios de tapadera Morán advierte de que lleva nueve años en Ferrol y «a pesar de que no se escatiman medios» los resultados en la lucha contra el narco no son nada espectaculares. Rogelio y Ubaldo hablan de la «desfachatez» con que se pasean , en costosos automóviles, reputados narcotraficantes. El presidente de Asfedro, que calcula que en el área sanitaria hay más de medio millar de toxicómanos que siguen programas de metadona, considera que donde más les duele a los narcos es en su patrimonio («el ejemplo de Al Capone», recuerda). Sí, asiente el juez, pero existen serias dificultades para vincular propiedades y narcotraficantes: «Las redes de blanqueo de capitales son la clave». Recuerda que en los mejores momentos, en EE UU sólo se conseguió intervenir un 30% de las drogas que entraban en el país. «Grandes capitales de la droga se blanquean luego en negocios lícitos», remata.