Adiós a las drogas

X. MARÍAS

FERROL

MONTE VENTOSO | O |

10 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

DROGAS. Blandas o duras. Inhaladas, inyectadas o ingeridas. Da lo mismo cuando la frontera del consumo se franquea hasta el abuso. Todas, desde las consentidas socialmente hasta las menos aceptadas, acaban golpeando la salud. Pasando factura a la familia. Minando la voluntad. Éxtasis, jaco, farlopa, tabaco, alcohol... Palabras diferentes para un mismo mal. Los expertos coinciden: no hay un único camino para acabar con ellas. El ataque requiere varios frentes. Faltan leyes, advierten, para acabar con los paraísos fiscales que arropan el dinero sucio de los narcos. Ya existen iniciativas para agravar las penas de los traficantes. Pero no la solución no sólo está en el Código Penal. De nada servirá una reforma si los padres, la familia, se ponen una venda en los ojos para no ver como sus hijos, a edades cada vez más tempranas, coquetean con las drogas. Sucumben al mono. Se enamoran de la dependencia. La sociedad, al completo, tienen la obligación de prevenir el idilio. Para decir, para siempre, adiós a las drogas.