DESDE LA GRADA | O |
30 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.DISPUESTO a eclipsar la entonces reciente noche de Reyes, el 24 de enero Aznar se plantó en María Pita (A Coruña) con todo su equipo para presentar personalmente el Plan Galicia, un regalazo, la mayor inversión pública en la historia de la comunidad autónoma. Para enterrar la tragedia del Prestige , prometió unos 12.450 millones de euros. A Ferrol le tocó la pedrea. Aunque quizás lo peor no fue eso, sino que el macroprograma obviaba proyectos tan relevantes para la comarca como la construcción de accesos por carretera y ferrocarril al puerto exterior, en Caneliñas. Han pasado cuatro meses de aquello, todavía pocos para evaluar con perspectiva el documento, aunque sí suficientes para adivinar cierto halo propagandístico en casi todo lo concerniente a la ciudad. El tren de alta velocidad llegará a Bilbao, si lo hace -todavía no ha quedado demostrada su viabilidad-, hacia el 2010, nunca antes. Es decir, de aquí a la supuesta inauguración, los españoles habrán votado al menos en dos ocasiones para elegir presidente del Gobierno. Tampoco parece muy claro que el Centro Nacional de Innovación y Desarrollo de Tecnologías Marítimas comience a funcionar con la inminencia precisa, sino a partir del 2006. ¿E Izar Fene? ¿Volverá a construir buques sin restricciones? Por lo prometido en aquel 24 de enero parecía que sí. Sin embargo, en este abril el Ejecutivo central ya reconoce que las negociaciones con la Comisión Europea tendentes a conseguirlo no son tan prioritarias, que antes quiere despachar otros asuntos, que no trabaja con plazos fijos -antes lo hacía, por lo menos de cara a la opinión pública-, que donde dijo digo... Mal asunto para el Partido Popular empezar a fallar estando tan próximo el 25 de mayo.