Las almejas están de saldo

FERROL

CÉSAR TOIMIL

La caída en picado de los precios del marisco en la lonja ferrolana animó a los trabajadores más impulsivos a sugerir la devolución de los lotes al mar

02 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?as dos; dos y veinte; dos y media; tres menos cuarto... Los mariscadores esperaban con impaciencia. «Pero, ¿a qué hora era la subasta?», preguntaba uno. «Bastida dixo que ás dúas e media», contestaba otro. La puja se retrasaba. Los hombres mataban el tiempo paseando entre las cajas llenas de almejas de cáscara oscura (es el fango que las tiñe). Alguno se aventuraba a ponerle precio, en pesetas, claro: «Este marisco a menos de tres mil nada». Manuel Castrillón, el comprador, valoraba la mercancía, sopesaba el precio que iba a pagar por las primeras almejas ferrolanas del año. «Para ser el primer día, están bastante bien, son grandes y bonitas».El tiempo pasaba. A las tres de la tarde, Bernardo Bastida entra como una exhalación en la lonja de A Gándara. Los murmullos se acallan, los hombres casi se cuadran ante el patrón mayor de la cofradía de Ferrol. Con él aparecen los demás compradores. Vienen de Barallobre, donde las pujas son más tempraneras. El Montón no da nada Antes de gritar los precios de salida de los lotes, Bastida tranquiliza a los mariscadores de a pie. Se quejan de que la playa del Montón está muerta, de que no tiene almejas ni nada parecido. «Tenéis la vida solucionada hasta final de mes. Mañana -por hoy- se abren las zonas de libre marisqueo a pie y a flote», anuncia el patrón. Las facciones de los que se consideran marginados se suavizan. Y comienza la subasta. Momento delicado cuando el tercer lote de almeja babosa se adjudica in extremis por 8,25 euros. Se oyen gritos anónimos que piden la devolución al mar de los moluscos.La ría vuelve a ofrecer sus mejores recursos naturales, después de cuatro meses de veda forzosa.