Trece de las dieciocho comparsas que ayer desfilaron por las calles de la ciudad le pasaron factura al Gobierno por su gestión de la tragedia del 13-N
04 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.? al día 104 resurgió del hundimiento. El Prestige ha vuelto a flote por carnaval. En cada esquina suena ahora el petrolero; coplillas dedicadas a Aznar, Álvarez Cascos y Fraga; las más, jocosas; algunas incluso hirientes; todas cachondas, con chispa, ingeniosas, mordaces. Ayer, que era día de caretas en la ciudad, desfilaron por las calles dieciocho comparsas. Sólo cinco no le cantaron al buque; en definitiva, un clamor. Por aquello de la procedencia, porque es ferrolano el hombre, poco podía librar de la sátira al delegado del Gobierno. De hecho, nada lo hizo. A Os Canfurneiros debieron marcarles esas ruedas de prensa míticas en las que leía el parte sobre la errática trayectoria del barco. «¡Menudo tostón escoitar a Fernández de Mesa na televisión! (...) Vaia follón que tiña de cifras o engominado, entre latitudes, escoras e grados», dice la letra de una canción suya.Os Parrandeiros no olvidan el fin de semana cinegético que, en plena génesis de la crisis, se marcó el ministro de Fomento: «Anda cazando o Cascos, o que acontece en Galicia impórtalle dous carallos». Tampoco Os Trebellos perdonan al presidente de la Xunta la mañana que pasó, por aquellas fechas, en un coto de Aranjuez. «Arsenio, tranqui, non te volvas tolo -recitaron-. Colle a escopeta e fai como Manolo [Fraga]».Sobre la primera visita realizada por el jefe del Ejecutivo a la comunidad tras la tragedia del 13-N, As Vellas da Troula ironizan: «Despois dun mes chegou Aznar co aguinaldo de Navidad. Mentiroso, mentiroso, non mintas máis así, nunca máis, fachendoso». Y un guiño ineludible, el de Chicas de Oro al caso Cuíña (venta de material para limpiar playas). «Fraga díxolle a Cuíña: "Preséntame a dimisión, que por ter tantos negocios cobras moita comisión"», reza una estrofa. Su aquel de guerra El desfile, al que no le faltó su aquel de guerra ni su pizca de sorna localista, partió de Amboage. Gustaron los disfraces de Afíame a Punta (ovejas) y la puesta en escena de Farrapos de Gaitas, un show medio yanqui. Y sorprendieron de nuevo los chicos de Marela Ven, unos clásicos del antroido. Esta vez se vistieron de mejillones y, entre los treinta, soportaron una enorme batea de gomaespuma suspendida sobre finos palos. Al verlos izar el invento, una señora muy aseñorada, de Ferrol de toda la vida, susurró a su marido: «Esto se les cae, te lo digo yo, se les cae». Con todo, los miembros de la comparsa salieron de la plaza al grito de «que se menea, que se menea la batea». No habían terminado de bajar Méndez Núñez y se les partió un puntal. Pero a ninguno de ellos se le vio furioso, ni siquiera contrariado. Porque en estas fechas todo suena un poco a broma; no existe el ridículo. Entre los miles de ciudadanos que siguieron la cabalgata, un setentón trajeado veía pasar la comitiva con unas antenas de la abeja Maya en su cabeza. Son cosas de ésas que sólo pueden pasar en carnaval.