Docente, aficionado a la música, la política y el deporte, Lastra se ha encargado en los últimos años de impulsar la rehabilitación del centro y de lidiar con la plaza de España
15 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Bello nunca escondió que una de sus intenciones para las próximas elecciones municipales era recuperar a Xosé Xermán Lastra, una de las manos izquierdas del BNG municipal, según el calificativo de la oposición. Lucense -su origen se lo recordó la semana pasada el portavoz del PP- llegó a Ferrol hace años y desde entonces ha participado en la vida municipal desde el mundo de la educación -es director del colegio Manuel Masdías-, la cultura (melómano), el deporte (es accionista del Racing) y la política. Desde ese último escalón alcanzó la notoriedad, primero como concejal del BNG (no está adscrito a ninguna corriente) en la oposición, junto a Bello y Maria Luisa Sabio. Luego -con la llegada de los nacionalistas a la Alcaldía- al frente de Urbanismo, una de las principales áreas de la ciudad. Con un alto perfil político alcanzado tras apenas ocho años en la corporación y los últimos cuatro como portavoz nacionalista, Lastra es la cabeza visible de los proyectos de rehabilitación de los barrios del centro y de la polémica reforma integral de la plaza de España, estatua incluida. La oposición, especialmente los populares, centraron las críticas a ese proyecto precisamente en su figura. Aducían futuros problemas precisamente porque el responsable de semejante plan abandonaba el consitorio. En apenas dos meses las críticas también le han venido desde sus antiguos socios de coalición. Bonifacio Borreiros le señaló como uno de los que forzaron su cese de Cultura. «Estaré no BNG, pero teño algo de mono por volver ó mundo do ensino e da cultura» decía Lastra cuando se le preguntaba por su futuro más allá del 25-M. Mediaron siete meses entre aquella respuesta y la posterior solución. Y más de un proyecto en marcha. Leixa, el nuevo polígono industrial, fue el último. Las urnas dirán si el definitivo.