La enésima ruptura en el PSOE

La Voz R. S. / A. V. | FERROL?

FERROL

Se aventura un medio año más que complejo, el que resta antes de la convocatoria de elecciones municipales, una cita que sólo tiene de seguro -y en cuarentena- la fecha. Bailan, o bailaban, algunos candidatos y la última vuelta de tuerca en el calendario electoral la dio en apenas tres días (los que separan el miércoles 11 del viernes 13) el PSOE. El grupo municipal se resquebrajaba tras la jugada que quiso propiciar el relevo a Bonifacio Borreiros -tras la espantada y «ridículo», en palabras de los concejales socialistas, del último pleno- pero que se convirtió en la salida del hombre del partido, Amable Dopico.? «Es la mejor opción para todos», apuntaba ayer Fernando Blanco, nuevo portavoz municipal, que desafiaba a la ejecutiva gallega ante el anuncio de expulsiones. «No vamos a cambiar de postura», advertía.?A la familia socialista de Ferrol no le pillan por sorpresa movimientos de esta índole. En el mandato de 1995-1999 dos concejales acabaron abandonando el grupo y pasándose al mixto. Entonces no había responsabilidades de gobierno, la clave que opera de fondo en esta crisis y cuyo principal damnificado podría ser la pareja de gobierno, un BNG que demanda que se cumpla el pacto de 1999 y que abarca hasta el 2003. ?? Precedente en el 2000? Ese documento que recuerdan los nacionalistas lleva la firma de Bonifacio Borreiros, número uno en las últimas municipales. Un día después de que el Racing ascendiera a Segunda (junio de 2000), él se caía como portavoz relevado por Amable Dopico y con la «complicidad» -dijo el edil de Cultura entonces- de Fernando Blanco. Ahora cambian las parejas de baile, cumpliendo la manida metáfora de que la política hace extraños compañeros de cama. Entonces, recuerdan los críticos, no hubo respuesta de la ejecutiva gallega a las maniobras municipales. Ayer sí la hubo.? Las cuentas habrán de cuadrar la próxima semana, las que suman mayoría de concejales y también las que marcan (presupuestos) el devenir de la ciudad. En Santiago, mientras, aseguran que esto les deja perplejos.