Baches, inundaciones, sumideros mal colocados, taludes caídos y hasta un parque infantil desaparecido... Los residentes exigen que se les atienda ya
02 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Azucena Muiños, presidenta vecinal desde hace cuatro años, tiene preparada una batería de doce quejas sobre su barrio. Se las sabe de memoria, porque es la presidenta, porque vive en A Graña y porque día sí y otro también acude al Concello a pedir a los gobernantes locales que actúen. de una vez. «Ellos siempre toman nota, pero seguimos igual...», se lamenta. De la lista de doce quejas que tiene preparadas Azucena, cinco se refieren a la calle Real Alta: Es un vial plagado de baches que cuando llueve se convierten en incómodos charcos. Los sumideros están colocados al revés, en la cota más alta de la calle, por lo que no sirven para recoger aguas pluviales y éstas discurren por el asfalto. En un tramo hay cunetas, pero están taponadas por la maleza. En la zona más estrecha de la vía, los coches salpican a los peatones al pasar. Las tuberías de la traída de agua potable son antiquísimas, de fibrocemento y además están situadas por debajo de las del alcantarillado, algo que hoy no se recomienda en absoluto. Parque Máximo Ramos La presidenta, protegida por un paraguas, continúa el recorrido por el barrio y sigue mostrando focos problemáticos. En el parque Máximo Ramos (pide, de paso, que el pleno apruebe el nombre oficialmente) había un parque infantil de madera, se rompieron algunas piezas, se las llevaron todas y no las volvieron a colocar. «Y esto es una zona de mucho niño», explica Azucena. En este recinto, un hermoso jardín que desciende, formando terrazas, por la ladera, hay una acequia que recoge el agua de un manantial. Pero el conducto resulta insuficiente y el suelo se encharca. La conducción desemboca en un estanque; «un almacén de porquería» a decir de la presidenta. Además, en un extremo del parque, el firme se ha hundido, por efecto de la lluvia. Sigue el paseo con tan peculiar guía: «En la plaza Pardo de Cela, las conducciones de pluviales llevan un año atascadas», explica Azucena. En el muelle, entre los dos edificios de la flamante Estación de Bioloxía Mariña, hay un solo sumidero, taponado por la maleza. A su alrededor, charcos, barro y grumos de hormigón, restos de cuando se construyó la estación. El recorrido termina en la carretera A Cabana-A Graña, Allí, medio carril y una acera están cortados, por un desprendimiento ocurrido hace varias semanas. Amable Dopico, concejal de Obras, da la razón a Azucena: «Efectivamente, algunas cosas están mal». Del talud afirma que se ha apuntalado este fin de semana y pronto se reforzará la zona con hormigón. Sobre la calle Real Alta, el edil dice que hace falta dinero para una reurbanización en serio, porque con el presupuesto de que dispone ahora, sólo podría rebachear, lo que aumentaría el nivel de la calle y provocaría que el agua de lluvia entrase en las casas. El edil comprende, pero pide paciencia.