Del glamour a lo tradicional; si el pazo de Libunca se vistió de tiros largos para celebrar el Día de Narón, el magosto de O Val puso el sabor popular a la fiesta
23 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Con gaitas, bailes gallegos y castañas. Muchas castañas. Así celebraron ayer el Día de Narón los vecinos de O Val. Al estilo tradicional. Y también con libros. Porque antes de vestirse de etiqueta para asistir a la cena de gala que ofreció el Concello en el primoroso pazo de Libunca, Flora Casal, Julio Bellas y Elvira Fontán -ediles de Bibliotecas, Servicios y Cultura- tuvieron tiempo de acercarse a la parroquia naronesa para inaugurar la nueva biblioteca de la asociación de vecinos Os Irmandiños. Su vicepresidente, Miguel Fernández, exhibía una sonrisa de oreja a oreja: «No tenemos queja. Le pedimos una nueva biblioteca al Concello y aquí está». Pero la fiesta de verdad, la genuina, llegó después, con la celebración del tradicional magosto. Hace ya muchos años que el Ayuntamiento elige a la parroquia para organizar la merienda de castañas -esta vez acompañada también de liscos- de cada otoño. Tanto tiempo que a Miguel Fernández los datos exactos se le pierden en la memoria: «Que recuerde yo -comentaba-, el magosto de Narón se celebra en O Val desde hace ya más de diez años por lo menos». El presidente de Os Irmandiños, José Luiz Couce, también estaba contento. «El tiempo no ayudó nada, pero, aún así, fíjate toda la gente que ha venido», comentaba con gesto de satisfacción. Pero no sólo de castañas se alimenta la fama de O Val. Lo dicen bien alto los vecinos, que ayer, a la hora de despedirse, se dedicaron a hacer patria. «La próxima vez tienes que venir al San Juán de Pena Molexa, que es lo mejor que hay». Ya saben, en junio, les espera O Val.