El cedeirés que llegó más lejos

La Voz

FERROL

20 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Los siete tripulantes del Novo Luam partieron rumbo a Las Azores el pasado mes de junio y desde entonces, ya han regresado con carga tres veces. El cansancio comienza a apoderarse de sus cuerpos pero todos ellos confían en que el sacrificio que están haciendo les merezca la pena. Precisamente, fue este pensamiento el que los llevó, en la última de sus travesías, a desplazarse a más de cuatro días de puerto tras las sombras de los bonitos. Lo normal en estas embarcaciones es realizar las capturas a una distancia que equivaldría a dos o tres días del puerto más cercano, pero ellos estaban a 96 horas. 56 grados de latitud Norte, 23 grados longitud Oeste. Ésa era posición. Y en su entorno, nada de nada. Sus retinas no divisaban ni rastro de tierra. Sólo agua y brisas saladas. Marineros cedeireses de hasta 36 años de experiencia en la campaña del bonito no recordaban nada igual y ya han calificado el viaje como el más lejano realizado por un bonitero de la villa. Sin embargo, a veces el riesgo que corren estos marineros parece no verse compensado por la madre Naturaleza. Tras veinte días embarcados, surcando las aguas de Las Azores, la nevera del Novo Luam , con capacidad para diez toneladas de pescado, no venía llena; tan sólo pudieron capturar cuatro mil kilos de bonito. Estos días realizaron una parada obligada en Cedeira, su tierra, para rendir honores a la Virgen del Mar, pero el lunes partieron de nuevo tras el bonito, al igual que los tripulantes del Rúa Primero . Cada viaje es único e irrepetible pero en éste, además, habrá cambios. La plantilla se ha reducido de siete a cinco pescadores y su nuevo rumbo, por temor a las borrascas, será el Golfo de Vizcaya.