El turismo rural se consolida en la comarca

FERROL

El sector del turismo en toda España se lamenta por los malos resultados económicos de los últimos meses, acuciados por una incipiente crisis en el sector y una falta de ocupación sobre las previsiones iniciales.

17 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El turismo rural en las comarcas de Ferrol, O Eume y Ortegal ha sorteado esos augurios en el mismo tiempo. Según las estimaciones del sector, julio fue un mes de impasse que ahora, en agosto, se ha concretado en una ocupación del 100% en los trece establecimientos registrados por Turgalicia como viviendas de turismo rural. Las optimistas cifras de ocupación se traducen, por otra parte, en un alto grado de fidelidad de los visitantes, que repiten durante años y eligen cualquiera de estos alojamientos «porque quieren alejarse de los hospedajes tradicionales, se descansa bien y hay sitio para todo el mundo», advierten desde Casa Outeiro, uno de los últimos locales en comenzar a trabajar en la comarca de Ferrol. Lo hizo hace apenas un año. Su caso no es único; en apenas veinticuatro meses se ha doblado el número de casas rurales en las tres comarcas. En la década de los noventa no llegaban a media docena, pero el tirón que ha experimentado este área -con Galicia como uno de los referentes- ha propiciado ese salto. Sólo en la comarca de O Eume en esos años se han restaurado las seis viviendas que ahora prestan servicios de alojamiento. Se trata, en su mayoría, de antiguas casonas gallegas con siglos de historia que han pasado a familiares por herencia; las hay que en su día hasta fueron escuela. Y es que doce años separan el primer local de este tipo que inició sus tareas en el ramo (Pazo de la Merced) del último (Castelo de Andrade), con apenas cuatro meses de experiencia en el sector. Movimiento económico Según la valoración de los propietarios, cada casa ingresará en bruto durante este mes de agosto entre 6.000 y 18.000 euros. Es la principal época del año, que se traduce, anualmente, en un movimiento (no beneficio) estimado de 12.000 euros por habitación. Y suman cerca de ochenta camas entre las tres comarcas. Pero, en la mayoría de las ocasiones, el desembolso previo hará que el negocio no sea rentable hasta dentro de algunos años. El ritmo de crecimiento económico, destacan los propietarios, no se ha detenido en los últimos años. «Por lo que conozco, y mi experiencia particular, calculo que ha habido un aumento en el último año cercano al 20%», cifran en Casa Don Bernardo. Al margen de la temporada estival -centrada en los sesenta días que se comprenden entre la última quincena de julio y la primera de septiembre-, los puentes y los días de Semana Santa son los otros puntos señalados en el calendario por los responsables de las casas. Nuevos servicios Además del hospedaje, las casas de turismo rural han adaptado sus servicios para dar nuevas comodidades a los clientes. Hay quien ofrece desde piscina hasta posibilidad de montar a caballo. «Todavía hay mucha gente que no sabe todo que ofrecemos», comenta Pedro Piniez, bilbaíno que regenta Casa Lamacido. Aunque la principal demanda es el descanso. Eso, principalmente, es lo que motiva a alejarse cientos de kilómetros de la ciudad, pagar unos 50 euros -la media- por habitación y tener, por unos momentos, una casa en el campo.