La doble desgracia del «BX»

La Voz

FERROL

FIRMA

Un cabanés sufre las consecuencias de poseer un coche similar al del radar de Tráfico Plácido vive en un tramo de la N-651 flanqueado por señales de limitación de la velocidad a 50 kilómetros por hora y posee un Citroën BX blanco. Grave incompatibilidad. El hecho de poseer un modelo de vehículo idéntico al que hasta poco custodiaba al radar de la Guardia Civil de Tráfico le ha traído más de un disgusto. El último, amanecer con una rueda rajada porque «din que estou aquí dándolle abrigo ós agentes da Guardia Civil», cuenta Plácido.

25 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Y es que los problemas comenzaron para Plácido cuando, hace dos años, decidió comprar coche nuevo. Aparcarlo a las puertas de su casa le pareció lo más normal del mundo. Pronto vio lo que suponía dejar estacionado un BX blanco al lado de una señal de restricción de la velocidad en la carretera general. Bruscos frenazos, algún que otro insulto y, como colofón, el drama final. Un buen día descubrió una rueda del vehículo rajada. «Foi curioso, dixéronme que fóra por darlle abrigo ó coche de Tráfico», contaba, resignado Plácido, a la que vez que aseguraba que «se tivera outro lugar onde deixar o coche o faría, pero na casa non me queda espacio para facer agora un garaxe». Un único consuelo Le queda un único consuelo a este sufridor. «A xente que pasa por aquí adoita facelo tódolos días e, agora, xa sabe que o coche de Tráfico é azul e que este é o meu», relata Plácido. Aún así, la imagen que se percibe en un viaje por carretera desde Betanzos hasta Ferrol es impactante. Es práctica obligada pisar varias veces el freno. La primera, en Leiro, en Miño, ante la amenaza de encontrarse con el Renault Laguna azul ocupado por el radar. Después, en Campolongo, más reducción de la velocidad. Este tramo, ya en Pontedeume, es lugar de descanso habitual de los agentes de la Guardia Civil. Llegan ahora unos minutos de tranquilidad, hasta superar Cabanas y, de pronto, al fondo de una prolongada recta que anima a apretar a fondo el acelerador, aparece ese vehículo, un Citroën BX blanco que evoca de forma inmediata la imagen de un agente vestido de verde en su interior. Toca pisar el freno una vez más. Plácido se toma esta cuestión con serenidad... y con resignación. Le queda tiempo para algún que otro chascarrillo. «E se evito algún accidente tamén será bon, ¿no?», dice, pero enseguida deja ver la amargura. «Aquí non é necesario ir tan rápido. Eu mesmo llo dixen a Tráfico, por eso e porque así me evito problemas cos que pensan que traballo con eles». Y es que no olvida que el único incidente sufrido hasta el momento fue por eso, y no por confundirlo con el radar.