A MALATA RECIBE A UN GRANDE Casi 50 millones de euros (8.319,30 millones de pesetas) contra 2,5, Goliat contra David. ¿Misión imposible? Sporting, Murcia, Extremadura y Jaén abrieron el camino. El Atlético de Luis no es invencible, pero casi. Cuando el Sabio de Hortaleza volvió a su casa para hacerse cargo de una plantilla desnortada, la sufrida afición atlética respiro tranquila. Fin de las bromas, llegó Zapatones para mostrar la salida del purgatorio.
25 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El Pupas camina con paso firme hacia la Primera División, sin excesivo brillo, pero con sobriedad y sin apenas concesiones. ¿Cuál es el secreto de un Atleti que, aunque haya perdido talento con respecto a la temporada pasada, impone su poderío con tenacidad germana? El sello de Aragonés. Imposible referirse al líder sin ponerle el nombre propio de Luis Aragonés. El técnico en activo con más experiencia en Primera ha impuesto su particular sello al habitualmente díscolo corralillo atlético. Luis ha asumido todo el poder deportivo y en el Calderón nadie discute su autoridad. Ni en los despachos ni en el vestuario. Un todoterreno: Tradicionalmente, Luis más Atlético igual a contraataque letal. Pero el actual líder se mueve con comodidad en cualquier terreno; es tan capaz de aguantar atrás la presión rival y aprovechar la velocidad como de llevar el peso del partido. No da respiro al rival ni siquiera cuando el marcador le es favorable. Movilla, el eje: El mediocentro que Rodríguez Vaz marginó en su anterior etapa en el Ourense es una de las claves del juego atlético. Movilla marca el ritmo, distribuye con criterio y ayuda en las coberturas. El Atlético lo pasa mal cuando Movilla está tapado. En ese sentido, la habitual presión al balón del Racing puede hacerle mucho daño. Las bandas: Velocidad y estrategia pegadas a la cal. Aguilera, por la derecha, y Stankovic o Luque, por la izquerda, son el alimento fundamental de los puntas atléticos. El valor añadido lo ofrece el yugoslavo, un excepcional lanzador de faltas y saques de esquina. Luque también es un gran lanzador de libres directos. La delantera, una combinación de talento y lucha: El talento lo pone Fernando Torres, el jugador en que los atléticos confían para construir su futuro. Rápido, imprevisible y buen rematador, Torres puede desequilibrar un partido en cualquier momento o inventar un penalti. Diego Alonso es la combinación perfecta: torpe y eficaz a partes iguales, el uruguayo es un incordio para las defensas. Una defensa compacta: En la sagría atlética de las últimas campañas ha tenido mucho que ver la inconsistencia defensiva. En ese aspecto, Luis apostó sobre seguro. Incorporó del Mallorca a dos conocidos para las bandas -Armando y Carreras-, un par de laterales expertos y, tácticamente, seguros. En la recámara, otro sosias de Aragonés, el gallego Otero. Finalmente, en el centro, se ha consolidado la solución García Calvo-Hibic, dos centrales con capacidad para dar una salida al balón con cierto criterio, peligrosos cuando se incorporan al ataque y contundentes cuando hace falta. La fantasía «heavy»: La antítesis de Luis y uno de los dos integrantes de la plantilla -el otro es el prometedor Colsa- capaz de consumir la paciencia del técnico. Genial en el uno contra uno, El Mono Burgos disfruta con el balón en los pies. Un enorme portero.