Los ferrolanos, con un juego notable, arrancaron un empate en Tenerife, aunque dispusieron de ocasiones para haber regresado con los tres puntos Amparado en sus virtudes de siempre, presión, contragolpe y descaro en ataque, el Racing volvió a puntuar en un escenario prestigioso como el Heliodoro Rodríguez López. Pero a la vez, después de un partido brillante en el que borró del campo al Tenerife durante muchos minutos, dejó escapar una oportunidad de derrotar a un grande en su propia casa. Y es que el fútbol volvió a ser cruel con el equipo ferrolano, aunque al final le concedió un empate.
25 mar 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El conjunto de Luis César desarboló al Tenerife durante la primera mitad y gran parte de la segunda, pero le faltó pegada. «¿Y este equipo se va a ir a Segunda B? Pero si ha hecho la mejor media hora de un visitante en Tenerife? Ni mucho menos ha traído la guagua», comentaba incrédulo un periodista local antes de que se consumase la desgracia que completó la cuota en unas islas que sólo fueron afortunadas para el conjunto canario. De tan bien que la ejecutaba, la puesta en escena del Racing hasta parecía simple. Defensa adelantada para que el Tenerife cayese una y otra vez en fuera de juego, presión que empezaba en Fran y Pazolo, y entradas continuas por las bandas, sobre todo por la izquierda, donde Jordi desbordaba una y otra vez. Pero claro, sin remate. La primera ocasión llegó en una media volea de Uriz a los veinte minutos, que rozó el palo diestro de la portería local. Jordi también llegó hasta besar la línea de fondo una y otra vez, pero sin encontrar rematador para sus centros. Tal parecía la suficiencia del Racing que hasta Aira irrumpía por sorpresa y Javi pisaba el área canaria con peligro. Pero ni Pazolo ni Fran Nogueira podían concretar. El fútbol premia los goles. Y ahí el Tenerife rozó el cien por cien de efectividad. En su primer disparo a puerta hirió al Racing. Dani lanzó un falta, y el balón golpeó en la cabeza de Pazolo, descolocó a Aizkorreta y entró por el lado contrario. El tanto fue un golpe que dejó al Racing de Ferrol bastante grogui hasta al descanso. Pero la segunda parte fue otra historia. Sin apenas tiempo para evaluar como respondía el Racing, llegó la respuesta. La dieron Pazolo y Fran, los que habían estado menos participativos en el acto anterior. El primero metió un pase hábil y el segundo paró el balón con el pecho y le puso la dinamita para enviar un zapatazo a la escuadra y dejar el encuentro en el punto de partida. Aunque en este caso se abrió para los dos equipos, que regalaron minutos intensísimos, con continuas ocasiones. El Racing cedió metros, obligado también por el empuje del Tenerife, y se dedicó a contragolpear. Aunque las ocasiones de los canarios llegaban de forma bastante deslabazada, más producto de arrebatos de calidad de Hugo Morales y Mista que de otra cosa. Los ferrolanos aguantaron bien y se apoyaron en la sociedad que formaron Manel y Fran Nogueira y en la velocidad de Borja. Este último protagonizó la última clara ocasión del Racing en el minuto 88. Después de una jugada personal en la banda derecha metió un balón a Fran, pero Sergio se adelantó y frustró la sorpresa.