El Tenerife, cantera y talento

Paulo Alonso Lois
PAULO ALONSO FERROL

FERROL

FÚTBOL / RACING

23 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Con experiencia en los banquillos del Arenteiro, Pontevedra, Compostela, Celta, Sevilla, Sporting Braga y Tenerife, en el que la pasada campaña vivió su última experiencia profesional, y buen conocedor del fútbol gallego, Fernando Castro Santos analiza el partido de mañana del Racing en el Heliodoro Rodríguez López. El técnico considera al equipo canario una equilibrada mezcla del talento que le dan «media docena de futbolistas de primer nivel para Segunda» y «la juventud» de los últimos futbolistas de su cantera. Juntos conforman «un equipo de lo mejor de la categoría». Respecto a su plantilla de la Liga pasada, Santos considera que no es posible la comparación. «Cambió todo. La directiva mantuvo lo mejor de mi etapa, como Dani, Lussenhoff, Basavilbaso, Mista o Barata; hizo una criba importante, y sumó jóvenes con ilusión, como Sergio, Curro, Charcos, Martí, Torrado y Luis García, cedido del Valladolid». En lo que va de año, el Tenerife sólo perdió con el Sevilla y el Levante. Ante el equipo más en forma de Segunda, que viene de golear al Compostela y de ganar en el campo del Betis, Castro Santos recomienda al Racing que mantenga su estilo e intente frenar el centro del campo canario, sobre todo las bandas. «En la medular basan su juego. Sobre todo en las bandas, con Dani y Luis García, estiletes de su ataque, mientras Torrado y Martí aportan euqilibrio y emppuje en el eje. Pero se trata de un equipo muy compensado en todas sus líneas», explica Santos. El técnico de Lourido cree que el Racing «debe mantener su estilo propio, algo inteligente, aunque eso ya es cosa de su entrenador». La filosofía de Luis César de presión en campo contrario le parece «que ya pasó reválidas importantes con buena nota», en referencia a los empates en el Calderón, El Molinón y el Ciudad de Valencia. Santos está convencido de que el Racing tendrá sus opciones. «Ante un equipo como el Tenerife debes estar muy acertado y cometer pocos errores», concluye, como si fuera Luis César.