FÚTBOL / RACING Dos minutos acabaron con el Racing en Nervión. Dos cabezazos en acciones a balón parado le bastaron al Sevilla para dejar finiquitado el partido a los veinte minutos de juego. Dos errores de la defensa verde que convierten el resto del encuentro casi en pura anécdota. Los dos primeros tiros a puerta del cuadro de Nervión. Antes, los andaluces no hicieron más porque los ferrolanos no le dejaron y después, tampoco porque no lo necesitaron. Les bastó con aplicarse en defensa ante un equipo que sólo marcó un gol en los últimos 450 minutos.
26 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Poco importa que el conjunto de Luis César borrase del campo al equipo de Caparrós en el tramo inicial, porque el acierto en los metros finales y meter el balón en la portería contraria es lo que cuenta. Un gol en propia meta de Javi Venta cubrió la habitual cuota de desgracias de los gallegos para completar el resultado. El Racing salió con el desparpajo de siempre. Adelantó la defensa, presionó la salida del balón del rival y jugó con verticalidad, buscando siempre la portería contraria. El resultado: un Sevilla atascado, cuyas jugadas acababan siempre en las botas ferrolanas. El primer aviso lo dio Manu, quien además de mover el balón con suficiencia, llegaba a la frontal del área con peligro. Un disparo suyo hizo que Notario constatase la vocación ofensiva del equipo de Luis César. El Sevilla parecía una caricatura de equipo. Incapaz de dar tres pases seguidos, se perdía siempre en la telaraña dispuesta por el Racing, que achicaba espacios y jugaba como más le convenía. El primer cuarto de hora se cerró una vez más con Aizkorreta como espectador, porque los andaluces sólo botaron un par de faltas que ni siquiera encontraron rematador. Hasta que el cántaro del Racing volvió a romperse cuando ya presumía la posibilidad de dar la sorpresa en el Sánchez Pizjuán. El gol llegó, cómo no podía ser de otra manera, a balón parado, porque los locales no tenían profundidad. Joaquín Caparrós recogió los frutos del ensayo de acciones a balón parado que había realizado durante la semana. Héctor aprovechó el despiste de la zaga verde para cabecear un córner botado por Fredi. Primer balón a puerta y primer gol del Sevilla. A los dos minutos, una falta botada treinta metros más atrás, supuso prácticamente una repetición del tanto. Cambiaron los protagonistas. Centró en esta ocasión Casquero y remató Loren II levantándose por encima de las cabezas ferrolanas. Remontar dos goles en el Sánchez Pizjuán era un reto demasiado difícil para el Racing. Su receta tenía que ser la misma. Presión para robar el balón y salir con velocidad. Pero el Sevilla ya no quería el balón. Agazapado en su campo, consideraba que le llegaba con aprovechar la velocidad de sus puntas al contragolpe para noquear a un equipo que tenía que volcarse a la desesperada. Y la fórmula le funcionó a Joaquín Caparrós. Los ferrolanos ya no llegaban con tanta frecuencia. Pudo llegar el tercero del Sevilla en un despiste de Aizkorreta, pero milagrosamente, Marcelo Otero la pegó mal y tiró fuera. La segunda parte ya fue un suplicio para el Racing ante un equipo que cada vez huele más a Primera. Demasiado para un conjunto ferrolano que, entonces ya con Sueiro y Sanromán en el campo, tuvo que aguantar las diabluras de Olivera al contragolpe en uno de los pocos partidos en los que sí fue inferior al rival. En una de ellas hizo el 3-0 aprovechando la involuntaria colaboración de Aizkorreta, que se tiró y no alcanzó su centro chut, y Javi Venta, que al despejar metió el balón en su propia portería. El bagaje del Racing era ya tan pobre que las ocasiones más dignas de ser consideradas como tales tuvieron en sus centrales como protagonistas. Pero claro, lo de Pavlicic y Aira no es marcar goles, sino evitarlos, y no hubo milagro. Eso, y algún tiro de Manu, fue lo el saldo que arrojó el cuadro verde en el segundo tiempo, en el que, tras la salida de Manel, acabó jugando sin zurdos, con los diestros Horcajada y Jordi corriendo el carril izquierdo. En la recta final, un cabezazo de Sueiro al larguero a centro de Manel y un disparo de Sanromán, completaron el choque. El Racing, que había comenzado jugando bien, pagó caro sus errores y se quedó sin nada. Los ferrolanos regresaron para casa de vacío y con un mal sabor de boca por lo realizado.