FÚTBOL / RACING El Racing salvó con empate a un gol su conpromiso en Murcia, un resultado que no hace justicia al juego de los ferrolanos, que perdonaron en un buen número de ocasiones a su rival, mientras que acabaron recibiendo el tanto del empate en los últimos minutos. Una vez más, la fortuna no ha estado con los de Luis César.
12 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Partido movido en los primeros minutos, con opciones de ataque para los dos equipos, quedando patentes las pretensiones ofensivas de los dos técnicos. El Racing, bien plantado atrás, movió el balón con mucho orden y llegó arriba con cierta facilidad. El Murcia centró todo su juego por la izquierda, en especial con las entradas de Luis Gil, que llegó a poner en apuros a Javi Venta. De ahí que a los diez minutos ya hubiera botado cuatro córners, aunque la zaga ferrolana despejó el peligro sin demassiados apuros. Una falta quitada por Borja que desvía a córner el portero uruguayo Viña, así como un remate de cabeza de Pavlicic que vuelve a parar el guardameta uruguayo fue el balance ofensivo de los ferrolanos de salida. El trabajo de Borja, que se movió con velocidad arriba, puso en ciertos apuros a la defensa, mientras que Villa estuvo más espeso y lento dando la ventaja siempre a los centrales. El Murcia acabo sacándose de encima un cierto dominio del Racing, y a partir de los quince minutos, con mayor empuje, se hizo con el encuentro, mientras que el Racing cedió muchos metros y acabó aguantando en su área. Este dominio pimentonero fue efímero. La defensa racinguista funcionó a la perfección, en especial el croata Dudo Pavlicic, que estuvo metido en todas las guerras, por lo que los ferrolanos apenas sí llegaron a pasar apuros, excepto en las jugadas a balón parado (siete córners sacó el Murcia en esta primera parte). Pero el Racing no sólo se defendía bien, también empujaba lo suyo en ataque, ya que fue un equipo atrevido, con ambición. A los 37 minutos, tras un jugadón de Borja, Pablo, de un zurdazo, envió el balón al fondo de la red, con lo que acababa con la sequedad goleadora del Racing, que no marcaba desde el partido disputado en Las Palmas. Un tanto de auténtico lujo para la categoría y logrado frente a un Murcia que solo había recibido un gol en los cinco partidos disputados en su casa. Cuatro minutos más tarde Villa pudo hacer el segundo, pero su tiro lo detuvo, con apuros, Viña. El Racing funcionaba con la precisión de un reloj, mientras que al Murcia le entraron las prisas, al igual que a la grada, que comenzó a protestar. El técnico Pepe Mel buscó soluciones y a los 41 minutos del juego retiró del campo a Monteagudo, dando entrada a Figueroa para buscar una mayor verticalidad en su juego ofensivo. Antes del descanso, el Racing tuvo contra las cuerdas al Murcia. A los 44 minutos Rivera pudo marcar de falta, anque su tiro salió rozando la escuadra. Justo después, tras un robo de balón, Villa no aprovechó una excelente ocasión.