FÚTBOL / RACING
24 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El racinguismo tuvo que esperar hasta la cuarta jornada de liga para disfrutar de la primera victoria de la temporada en Segunda División. Los jugadores, tras lo sufrido en las tres primeras jornadas de liga, aseguraban que debió llegar mucho antes, aunque el pasado sábado respiraban tranquilos tras ver los primeros puntos en su casillero. Muchos jugadores incluso consideran que se ha pagado ya la novatada de la categoría, que es necesario olvidar los nervios y tomar esta victoria como el punto de partida para el equipo. Pazolo, el pichichi de los ferrolanos, significaba que tras esta primera victoria todo tenía que cambiar: «Tenemos que seguir en esta línea en casa, no permitir que de aquí se escape ni un solo punto más, y sacar lo que podamos fuera». El delantero, que suma ya tres tantos en su cuenta, añadió que no se marcaba ninguna meta: «Van cuatro jornadas y anoté tres goles, no me puedo quejar de como me están saliendo las cosas. No me marcó ninguna meta, quiero anotar todos los goles que pueda. Lo mejor de estas dianas es que me permiten ver el fruto al duro trabajo en la oscuridad durante el largo tiempo de recuperación de mi doble lesión de ligamentos cruzados de la rodilla. Me doy cuenta que ha servido para algo, que puedo estar con mis compañeros. Lo que más me gusta que mis goles sirvan para que el equipo gane». La alegría no sólo se vive en el vestuario, los triunfos son el mejor bálsamo para una afición que comenzaba a desesperarse. Frente al Elche no sólo se sufrió sobre el terreno de juego, también en la grada, ya que el partido no fue apto para cardíacos. La afición quiso estar con el equipo en los momentos más difíciles, cuando peor se pasó, con gritos de ánimo a los jugadores. No se escuchó ni una sola crítica ni tampoco hubo un mal gesto. Incluso hubo un merecido recuerdo para los que ya no cuentan: «Alberto gracias por todo», ponía una pancarta en el fondo sur, donde se sienta la peña Infierno Ferrolano.