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La Voz

FERROL

RÍO DE LA SARDINA

13 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Todo estaba preparado con mimo para presenciar la primera victoria del Racing de Ferrol en esta histórica temporada en la Segunda División. Hubo desenlace favorable al Compostela, que tiró dos veces a puerta y se llevó tres goles. Los santiagueses andan sobrados de argumentos en las dos áreas. El Racing tiene un buen rollo en el resto del campo, delante les faltó solvencia. Mal comienzo para soñar a lo grande y ajustarle las cuentas a la historia que nos tuvo en Segunda B. Los aficionados racinguistas quieren además de buen juego, estilo. Luis César todavía no dio con la forma, pronto lo hará, pues alguien me dijo que es un virtuoso de la escuela de Jorge Valdano. El resultado justo no es el que se vio, se dijo, ni el que está en los espejos de los bares. Les aseguro que el Racing no mereció perder, pero nos toca vivir emociones fuertes. El árbitro no estuvo en un penalty, que cantaron hasta los de la ONCE. ¡Y esos señores piden que se les aumente el suelo!. Que nadie cuelgue el cartel de que somos débiles. Nos falta regate en corto y subir mejor a la red para apagar el piloto rojo, que ya se ha encendido. Pese a todo, a los cinco minutos debíamos ir ganando dos a cero. No pudo ser porque el portero visitante rezó Virgencita, virgencita, que me quede como estoy. El Compostela se presentó en A Malata con su constelación de estrellas. Luego, sobre el cuidado césped, fueron un golpe de efecto. ¡Pazolo, Pazolo!, gritaban algunos aficionados generosos y exigentes. Salió y besó el santo, con un golazo, y asumió el liderazgo. Lo que le gusta al fortín de A Malata. Una ovación en toda regla como está haciendo Isidro Silveira le obliga a dejar jugadores mantequillosos y traer para la delantera al hombre del saco. Y el domingo, a Sevilla, donde nos enfrentaremos a Betis, equipo que apunta alto con sabor a Primera. Una victoria allí sería una hazaña, no una sorpresa.