Dos símbolos de una batalla

E.D. FERROL

FERROL

ASPA

Ferrolanos e ingleses realizaron dos ofrendas florales en memoria de los fallecidos de una y otra nacionalidad durante el asalto de Brión Alexander McGogler y Thomas Bumbey, dos marineros que formaron parte de la flota inglesa que atacó Ferrol en 1800, nunca pudieron imaginar que doscientos años más tarde, sus nombres cobrarían notoriedad y se convertirían en todo un símbolo de aquella contienda. La culpa es de Rodrigo Ramos Ardá, que se marchó a Inglaterra en busca de datos sobre la batalla y descubrió, en un cuaderno de bitácora, que los cuerpos de McGloger y Bumbey fueron «entregados a las profundidades» del mar, a la altura de Doniños. Ayer, ferrolanos e ingleses, ya amigos, volvieron al mismo lugar, esta vez, para arrojar una corona de laurel.

21 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Rodrigo Ramos, que acaba de presentar un libro sobre la batalla de Brión, averiguó que fue exactamente en el punto situado a 43-29 grados de longitud norte y 8-20,4 de latitud oeste, donde el buque de guerra británico Gibraltar arrojó al mar, el 25 de agosto de 1800, los cuerpos de sus dos hombres, fallecidos en la lucha contra los ferrolanos. Para que se sumergieran, los lastraron con balas de cañón. La delegación inglesa que llegó a Ferrol la semana pasada para rememorar la contienda, más varios españoles, entre los que se encontraba el historiador, se subieron ayer al patrullero Bergantín, de la Armada Española, con intención de volver al punto exacto citado en el cuaderno de bitácora de un tripulante del Gibraltar, donde se relata el episodio. Una vez en el lugar, los ingleses, que no se despojan ni por un minuto de sus ropas de época, formaron en cubierta y lanzaron una salva de honor. El alcalde ferrolano, Xaime Bello, y Mark Dennis, responsable de la delegación inglesa, lanzaron al mar una corona de laurel. Ya en tierra, ferrolanos y británicos pasearon desde el Arsenal hasta el baluarte del muelle, donde se celebró otra ofrenda, esta vez, en recuerdo de los españoles caídos en la batalla. En el baluarte se dieron cita varios ciudadanos e incluso algún turista, atraídos por el colorido de los uniformes de los Green jackets (chaquetas verdes), miembros de la Unidad de Rifles del Ejército inglés, y los componentes del regimiento 71 de Infantería Ligera, vestidos con llamativas casacas rojas. No menos coloristas resultan los vestuarios de las bandas de Granaderos y de las Angustias, o del imprescindible coro Toxos e Froles, también presentes en el baluarte, donde el alcalde y el concejal Bonifacio Borreiros descubrieron una placa conmemorativa. Después, nuevamente, los ingleses formaron y lanzaron salvas de honor. El himno gallego puso la nota emotiva de la tarde, antes de que se iniciara el desfile por las calles de la ciudad.