Hora de batirse en duelo con el mundo

Caballeros medievales, vikingos y samuráis? No se enfrentaron en la historia pero Ubisoft sí ha querido que se midan en un mundo virtual en el que la habilidad, los reflejos y la astucia están presentes, a través de los controles del mando o el teclado.

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Su anuncio causó un gran revuelo en su día, y es que la información que Ubisoft fue soltando a cuentagotas suscitaba mayor interés si cabe. For Honor es una experiencia multijugador que apuesta por la acción y el enfrentamiento directo. Basta con seleccionar uno de los tres bandos, uno de los varios guerreros que estos ofrecen, y saltar al campo de batalla. Los rivales esperan.

¿Pero cómo coinciden estas tres facciones en un mismo mundo? Quizá sea una buena pregunta, aunque basta decir que un extraño cataclismo las ha juntado. La premisa no tiene demasiada originalidad, pero lo cierto es que solo sirve de excusa para un modo campaña (sí, hay un modo historia) que resulta bastante corto y sencillo. La realidad es que For Honor podría prescindir de ello y nadie lo echaría de menos. Aquí la gracia es derrotar a otros jugadores a través de un modo PvP (Player versus Player) divertido y adictivo, que varía con cada personaje, y que añade un punto estratégico y único a todo lo que envuelve este título.

Defensa y ataque se combinan a través del mando o el teclado (For Honor está disponible para PC, Xbox One y Play Station 4) y derivan en combates tremendamente vistosos y creíbles. Las partidas son intensas, ya sea contra otro jugador, contra dos o contra todo un ejército. Existen tres modos de juego para disfrutar y que otorgan horas y horas de diversión, a medida que el jugador aprende a manejar cada vez mejor a sus personajes. Claro que los rivales también mejoran y se endurecen.

Técnicamente, For Honor está a la altura. No es un bombazo gráfico, ni incluye elementos que no se hayan visto en otros títulos; pero todo funciona de manera muy correcta. Los escenarios cumplen la función de sumergir a los duelistas en la acción, y hay diferentes elementos como la altura u objetos que se pueden usar en beneficio propio y ganar la posición. Brilla con luz propia el modelado de los personajes y la cantidad de modificaciones que uno puede llevar a cabo sobre los combatientes: cambiar sus armaduras o escudos, decorarlos con símbolos y nuevas armas... No solo cambia la estética, sino el comportamiento. Cada jugador será diferente y su guerrero, también.

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