¿Un poco de caldo de huesos?

Se ha convertido en el desayuno de muchos en lugar del café, y aunque es también ingrediente de cócteles y cosméticos caseros es, sobre todo, un reconstituyente y un sabroso tentempié que promete salud y belleza. El caldo de huesos es la última tendencia en alimentación

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Colágeno, aminoácidos y minerales son los tres componentes mágicos del caldo de huesos que se ha usado como remedio natural durante más de mil años, un superalimento que someten al rigor de la ciencia y la cocina Louise Hay y Heather Dane en El secreto del caldo de huesos curativo (Ed. Urano). Con agua y huesos hervidos a fuego lento entre una y tres horas sale un líquido medicinal, energético y sabroso que se puede sofisticar o simplificar en función de la dieta o la receta. Porque en la búsqueda mágica de su colágeno, la proteína más estudiada por la ciencia y la más buscada por al industria de la belleza, podemos añadir huesos, tendones, ligamentos, cartílago, piel y tuétano de aves de corral, caza, vaca, cerdo, conejo, cordero, e incluso pescado que podemos acompañar de vegetales para potenciarlo.

Una sorpresa es que los cortes de carne más baratos -como espalda, cuello y patas- suelen ser más saludables que los selectos y contener más colágeno y ácidos grasos esenciales. Pero también podemos aprovechar las sobras de huesos de otras comidas. Así que, además de sostenible, este el caldo, beneficia al bolsillo porque los huesos se pueden reutilizar tras una primera cocción para hacer otro nuevo caldo.

Pero el principal factor de su renovada fama es que es especialmente bueno para los trastornos digestivos-, el intestino y afecciones que dependen de él, como algunas neurológicas y psicológicas producidas por la relación tan estrecha que existe entre intestino y cerebro. El caldo de huesos desnaturaliza el colágeno y lo transforma en gelatina, muy digestiva y útil para proteger y sellar los intestinos al regenerar la mucosa y defender la pared intestinal, dañada o no, de la entrada de ciertos alimentos y tóxicos hoy día causa del subestimado síndrome de permeabilidad intestinal en notable aumento.

Esta nutritiva sopa es una fuente de colágeno natural biodisponible, asimilable, que puede nutrir suavemente nuestro cuerpo, añadiendo además vitaminas y minerales si lo mezclamos con carne, verduras, hierbas o especias. No es milagroso ni consigue resultados rápidos, sino transcurridas unas semanas o meses, por eso se aconseja su consumo regular.

Pero si ha llegado a convertirse en tendencia curativa y cosmética es porque el colágeno mantiene la piel joven y tersa, tiene efecto antitumoral, protege las células, alivia la diabetes, el dolor articular y baja el azúcar en sangre, mejora el sueño, normaliza la acidez estomacal y fortalece las uñas. Por eso los estudios sobre el caldo de huesos han demostrado que puede estimular el sistema inmune, reforzar los huesos y dientes, aliviar el resfriado, mejorar la resistencia cardiorrespiratoria gracias a su efecto rehidratante y los electrolitos, rebajar peso, formar masa muscular y combatir la inflamación.

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