A Alejandra le encanta la fama


JUEVES

La cara de Camilo

Impresionante es el cambio de cara sufrido por Camilo Sesto. Va a iniciar una gira de despedida de su carrera. Empezará en Chile a mediados de este mes, recorrerá prácticamente toda Sudamérica y regresará a España el año que viene. Tiene sesenta y nueve años y lleva casi medio siglo cantando con enorme éxito. Sus canciones se siguen escuchando y sus discos vendiéndose. 

Inma Cuesta se ha enfadado muchísimo por un Photoshop que le han practicado a una foto suya publicada en un periódico. Lo que ocurre es que la agencia de comunicación de una película que ella interpreta pidió al periódico que se corrigiese la postura, se rectificase la cadera, le suprimiesen los pelos de sus brazos y las imperfecciones de la piel. Posiblemente, según esto, tendría que haber pasado por el instituto de belleza para que le hicieran una sesión de depilación, otra de peeling y, a lo mejor, otra de maquillaje corporal.

VIERNES

La tristeza de la Pantoja

Lo de Isabel Pantoja es alucinante. Sale de prisión y recibe a sus hijos en Cantora, haciendo frente a todos los problemas. Se sabe que no se ha vendido nada, pero también se sabe que ha pagado el primer plazo. Su abogado no ha querido aclarar nada al respecto. Ha dicho que su salud se mantiene gracias al tratamiento que sigue y que no estará recuperada de la voz hasta después de seis meses, de su salida de Alcalá de Guadaíra. 

Ha afrontado con tristeza y preocupación la aparición de la madre biológica de Chabelita. Esta, por su parte, ha estado casi todo el tiempo junto a su madre. No ha estado hasta el momento para muchas visitas ni juergas. En Cantora no se viven momentos de felicidad con todos los problemas que la acucian. 

SÁBADO

Cena en el pazo

Acudo a una cena en el Paço de Calheiros, donde el conde ofrece una cena a un grupo de gente en el comedor grande de su residencia. 

Un grupo de americanos cuentan que están haciendo turismo y visitando todas las importantes casas portuguesas. Y expresan también que están fascinados con Calheiros, con su finca, sus vistas y con sus instalaciones deportivas. 

Me quedo hasta bastante tarde con Corina Porro, Dolores Babé, Chema Figueroa y su familia, los Pintado Albo y el escultor Molares y su familia. 

DOMINGO

Escassi y compañía

En Sevilla se celebra el Campeonato Absoluto de Saltos, en el Hipódromo de Pineda. En las instalaciones del club se instalan, con tal motivo, los stands especializados en el mundo del caballo. Uno de ellos está regentado por Mercedes Barrachina, la madre Anna, la hija de Escassi. Ella vende ropa de Nanos Hípica en Alemania. Me cuentan que Álvaro Muñoz Escassi ha participado en el concurso con un resultado catastrófico, porque no ha estado nada acertado en pista. Se le ha visto muy nervioso y tanto él como la madre de su hija, trataron de evitarse en todo momento. 

La madre sigue sin hablarse con su hija, con su marido, con el padre biológico de su hija, con parte de su familia que no comprende a donde le ha llevado contar su aventura con Álvaro Muñoz Escassi. Todo muy complicado. La hija ha desaparecido y se ha ido a América, huyendo de todo lo que le ha perjudicado esta noticia. En Estados Unidos está participando en concursos hípicos. 

LUNES

El desfile

Veo el Desfile de las Fuerzas Armadas. Me gusta la llegada de los reyes de España con la parafernalia de la escolta y el Rolls Royce, ante la espera de las autoridades. La reina doña Letizia creo que ha acertado con su sobrio traje azul, diseñado por Felipe Varela muy a propósito para un acto tan importante, y con sus pendientes de Bvlgari, regalo del Rey cuando nació su hija Doña Leonor. La princesa de Asturias y la infanta doña Sofía, vestidas por Nanos, dieron una lección de educación y de saber estar a su edad. Estuvieron muy atentas y muy participativas. Dieron la mano a las autoridades, bajaron la cabeza al paso de la Bandera y saludaron desde el coche al público que las vitoreaba. 

Me llamó la atención lo correcta que estuvo la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, con un sastre gris, de un estilo como un uniforme de estricta gobernanta. La presidenta de Andalucía lució pierna recia con un traje y un abrigo minifaldero. 

La mayoría de las ministras y mujeres de los políticos no hicieron la preceptiva reverencia a los reyes, y las que lo hicieron hubiera sido mejor que no la hubieran hecho, porque el saltito ridiculo que ejecutaron a modo de evitar un charco de agua «porque se me estropean los zapatos» fue digno del saludo de una de aquellas vedettes que hacían el papel de doncellas en las revistas de Zori, Santos y Codeso en el Teatro Alcázar. 

MARTES

Isabel y Mario

Llegan las fotografías de la gala de la Hispanic Society of América y, entre los premiados estaban Mario Vargas Llosa, que apareció, como no podía ser de otra manera, de la mano de Isabel Preysler, cual si de dos quinceañeros se tratara. Al Premio Nobel le acompañaba su hijo Álvaro y su mujer Susana Abad. Isabel Preysler, de blanco y negro, comentó que estaba feliz en Nueva York porque allí nadie les importunaba y se podía pasear sin que nadie le dijera nada, lo que no es de extrañar, porque hay demasiados famosos y Preysler no es tan conocida como en España. Allí priman las actrices, alguna famosa escritora y algunas americanas ricas, pero ricas, ricas de verdad. Lo demás pasa inadvertido. También fué premiado el Duque de Alba por su contribución al arte. 

También me llegan un par de fotos paseando por las calles de Nueva York y adquiriendo unas entradas en una taquilla de un cine. Nunca vi en Madrid a Preysler ir a un cine y comprar las entradas en una taquilla. Ella ve el cine en su casa los viernes ó los sábados por la noche con amigos. Siempre de la mano y con el hijo de Mario, su mujer, con larga melena rubia y con una nieta. 

MIÉRCOLES

Richard Gere en España

Dice su madre que Andreíta, la de «¡comete el pollo Andreíta!», va a estudiar en el extranjero. A los dieciocho años se va a ir fuera de España. Y, aunque a su madre no le apetece, la niña va a ser periodista. 

Las revistas se hacen eco de la visita de Richard Gere a Madrid para ver a Alejandra Silva, una gallega que estuvo casada con el millonario americano Govind Friedland, con el que está teniendo muchos problemas a causa de su divorcio y de la custodia del hijo de ambos. Se conocieron en Positano, donde el matrimonio Friedland posee una villa, que convirtieron en un hotel de lujo, situado sobre el mar. Era católica, se hizo budista, anuncia una fragancia y ya está rentabilizando su fama que, a todas luces, parece que le encanta. Es guapa y lista, porque guarda un cierto misterio para no enfadar a su ex y ser cauta en cuanto a su relación con Richard Gere, del que procura hablar poco para no romper el «secreto a voces». 

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos

 A Alejandra le encanta la fama