El nuevo Alphabet de Google, en cinco claves

La noticia saltaba esta semana: Google se convierte en Alphabet, un conglomerado de siete empresas que viene a reorganizar administrativa y legalmente la actividad del gigante norteamericano.


Pero, ¿cuál es exactamente este cambio y qué implicaciones legales tiene para el buscador y, de paso, para todos nosotros? Intentaremos dar respuesta a todo ello con las siguientes cinco claves:

Responsabilidades y cumplimiento normativo

Si hacemos caso de mucha de la información publicada hasta ahora, parece que Google era una única empresa (Google Inc.) hasta su división en siete esta semana. Esto no es cierto. Google ya estaba formada por un conjunto de empresas que, además, se repartían internacionalmente como es el caso de Google Spain, S.L., sociedad mercantil constituida legalmente en España.

Bien es cierto que, aunque Google se ha empeñado en diferenciar claramente la actividad de su matriz norteamericana respecto a las filiales en Europa, a fin de eludir el cumplimiento de nuestra restrictiva normativa como la de protección de datos, lo cierto es que los Tribunales han venido fallando en contra de esta tesis y considerando que todas estas empresas desarrollan una actividad conjunta común y, por tanto, deben compartir responsabilidades y cumplimiento normativo, como en la famosa Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 13 de mayo de 2014 sobre derecho al olvido. Habrá que estar atentos sobre si esta misma tesis se aplica para la nueva estructura empresarial de Alphabet.

Nuestros datos están en manos de muchos

No es ningún secreto que el modelo de negocio principal de la nueva Alphabet, seguirá siendo el de la publicidad dirigida gracias a la explotación ingente de nuestros datos personales.

Es cierto que no pagamos dinero por usar su buscador, su correo electrónico o su almacenamiento de fotos y vídeos, por ejemplo, pero eso no quiere decir que nos salgan gratis todos estos servicios sino que pagamos con otra moneda, nuestra privacidad.

Google recopila todo tipo de datos sobre nosotros, desde lo que buscamos, las páginas que visitamos, dónde estamos, las llamadas que realizamos, a quién, el contenido de los correos que enviamos, dónde trabajamos, donde dormimos y un largo etcétera. Todos ellos ahora también en manos del nuevo conglomerado.

Los problemas legales de llamarse Alphabet

Tampoco es pacífica la nueva denominación que ha elegido Google para su nueva estructura empresarial. Al parecer y de modo no sorpresivo, Alphabet es una marca ya registrada por BMW (desde 1998 en Europa) y tanto el dominio como la cuenta de Facebook ya están ocupados por este gigante alemán del motor mientras otras cuentas, como la de Twitter, pertenecen a diversos particulares, con mayor o menor fortuna.

Por tanto, es posible que Google tenga problemas con el uso comercial y/o de Internet que vaya a hacer de Alphabet en los próximos tiempos, salvo que llegue a un acuerdo con sus titulares previos.

De hecho, no parece una coincidencia que el dominio usado por el nuevo conglomerado no tenga ese nombre sino el de «Abc.xyz».

La propiedad intelectual, un asunto espinoso

Otro ámbito muy importante que debe tener en cuenta Google a la hora de subdividirse en siete nuevas empresas es la gestión del inmenso patrimonio de propiedad intelectual que posee. El nuevo Alphabet debe de diseñar muy bien el reparto de la titularidad y licencias de derechos de copyright y patentes sobre los cientos de productos de software y hardware de la compañía.

¿Cómo se hace esto? Pues bien, principalmente a través de acuerdos de cesión (o venta) de derechos entre las nuevas empresas, con o sin renuncia a los mismos por la titular anterior y con o sin exclusividad, entre otros muchos factores. También a través de licencias de uso, con mayor o menor ámbito, o los llamados acuerdos de cruce de patentes, que sin duda terminarán haciéndose entre las propias compañías del grupo como con terceros, como es práctica habitual en el sector a modo de intercambio de cromos como Microsoft, Apple, Oracle y otras empresas del ámbito tecnológico a nivel mundial.

En Europa manda el derecho al olvido

Una de las decisiones judiciales que más impacto han tenido en los últimos años ha sido la ya aludida Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 13 de mayo de 2014 sobre derecho al olvido. En dicha sentencia, se reconocía, sin paliativos, el derecho de todos los europeos a ser olvidados por Google o, dicho en otros términos, nuestro derecho a solicitar la retirada de enlaces del buscador que nos aluden directamente y que pueden ser obtenidos fácilmente a través de una mera búsqueda introduciendo nuestro nombre en Google.

Pues bien, esto no solo seguirá en vigor para el futuro Google de Alphabet sino también para cualquier otra empresa extranjera que preste similares servicios con establecimiento y tratamiento de datos en Europa.

Por tanto, debemos saber que, también respecto de Alphabet, en cualquier momento podemos dirigirnos al buscador o servicio de Internet y solicitar tanto la retirada de dichos enlaces como el acceso, rectificación o cancelación de nuestros datos, verbigracia de nuestra magnífica legislación europea de protección de datos de carácter personal.

Al menos, en este aspecto, no estamos desprotegidos en la Red.

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