La nueva pareja «coronada»

Josemi Rodríguez-Sieiro

EXTRA VOZ

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19 jul 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

JUEVES

La ex princesa 

Corinna zu Sayn-Wittgenstein ha declarado lo que yo ya sabía. Y es que ni piensa venir a vivir a Madrid, ni tiene previsto pasar por España. La ex princesa alemana, y digo princesa porque está divorciada del príncipe Casimir, puede adoptar el apellido de su marido, pero pierde el título. Se dio incluso el nombre de los dueños de la casa de Somosaguas, las hipotecas que la gravan, la descripción de la misma. Casi los detalles del contrato de arrendamiento y las obras que se estaban llevando a cabo, pero nada de esto es verdad, según Corinna. Así que ni hay casa en Somosaguas, ni juguetes de su hijo, ni estancias en Madrid, ni nada de nada. Ella vive en Mónaco y de allí no se piensa mover, más que para hacer los viajes habituales y de rigor. 

Y en Madrid, Mario Vargas Llosa no asistió al Palacio Real a la cena que los reyes don Felipe y doña Letizia ofrecieron en honor del presidente de Perú, Ollanta Humala. Declinó la invitación, porque esa noche prefirió cenar en casa de Isabel Preysler. También rechazó la invitación de la embajada de Perú para acudir a la recepción que el mandatario peruano daba en honor de los reyes en el Palacio de El Pardo, donde es costumbre que los visitantes oficiales reciban a sus invitados. Su ausencia puede ser  por dos causas. Una, su complicada relación con el presidente Humala, y otra, que no haya querido aparecer solo o en compañía de Isabel Preysler en un acto oficial. 

VIERNES

El arte de Ricla

Este fin de semana me voy a Ricla, Zaragoza, invitado a la impresionante casa que poseen la marquesa de Bonanaro y el conde de Niebla. La colección de fósiles del conde, que se encuentra en el domicilio del matrimonio, es espléndida. Al igual que el libro que le ha dedicado a Emiliano Aguirre, «El padre de Atapuerca», una obra muy seria y muy interesante. Por su parte, la marquesa de Bonanaro, Almudena Salamanca, es una pintora muy reconocida con obras en muchos museos. Ahora el matrimonio prepara una exposición de fósiles y pintura conjunta. 

SÁBADO

«Cantando» desgracias

Hablando de cantantes, a Kimera, la equivocadamente llamada princesa, la han echado de su casa. Las deudas de su difunto marido, Raymond Nakachian, la han obligado a salir de casa, sin maquillaje, ese maquillaje que nunca hasta ahora la ha abandonado. Estuvo acompañada, durante el momento del desalojo, por su hija Melodie, a la cual habían raptado cuando tenía 5 años y que fue liberada gracias a la persistencia y la actuación de su padre.

Ahora la hija de la cantante, que no quiere saber nada de la prensa ni de que se publicite su imagen, tiene ya 33 años. Vive en Nueva York y se ha graduado en meteorología y psicología.

Otra cantante que también está pasando por una mala época es Montserrat Caballé. Su estado de salud, al que ella alude, le impide acudir al juzgado de Barcelona. El letrado que representa a la soprano ha pedido que esta pueda declarar por videoconferencia. Caballé hace tiempo que no se muestra en público debido a su dificultad para andar y a un ictus sufrido.

DOMINGO

No sin mis hijos

He visto las fotografías de la familia real de Mónaco, con motivo del décimo aniversario de la subida al trono de Alberto II. Todavía no me he repuesto de la cursilería de Charlene, cuando le manifestó públicamente a su marido: «eres el príncipe de mi corazón». Y le besó, tan feliz, con los ojos cerrados. Mis amigos de Mónaco me cuentan que la vida de los soberanos va en paralelo. La familia Grimaldi cierra filas junto al jefe, pero cada hermana acompañada de sus hijos. Carolina rodeada de los Casiraghi y de la princesa Alejandra de Hannover, además de la figura de su futura nuera Beatrice Borromeo.  Y Estefanía, en la compañía de los suyos. Por su parte, el príncipe Alberto quiere que comiencen, lo antes posible, las obras de construcción en el principado de una isla, de destino turístico, al estilo de la que se ha construido en Dubai. Sería la gran aportación de su reinado, como fue la de su padre, el príncipe Rainiero, cuando se había hecho con el control de la Societé de Bains de Mer.

LUNES

Nuevo amor a la vista

Los rumores que existen sobre una relación entre Eugenia Martínez de Irujo y José Coronado parece que son producto de la realidad. Cuando creíamos que el romance del verano iba a quedarse en el de Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa, estábamos equivocados.  Las relaciones que ha tenido la duquesa de Montoro no han tenido el punto de estabilidad que sería de desear. Por su vida han pasado varios nombres conocidos, desde Colate Vallejo-Nájera hasta Gonzalo Miró, que, después de su matrimonio, fue su relación más duradera. 

José Coronado tiene dos hijos, Nicolás y Candela. El mayor es hijo de Paola Dominguín y la menor de Mónica Molina. El siempre ha tenido señoras más jóvenes a su lado, a excepción de lo de Isabel Pantoja, que no dio para mucho. Pero para Eugenia Martínez de Irujo es la relación en la que hay más diferencia de edad de todas las que ha tenido. 

Juntos, y en compañía de amigos, han viajado a Palma de Mallorca para pasar un fin de semana largo. Me aseguran que hace más de un mes que están viéndose con mucha regularidad. 

Lo bueno de esta noticia es que, de momento, van a dejar más tranquilos a Isabel Preysler y a Mario Vargas Llosa. 

MARTES

Un relevo y una celebración

Hoy es la fiesta nacional de Francia. El embajador Jerôme Bonnafont recibió a los numerosísimos invitados en los jardines de la residencia bajo un calor sofocante. Mucho se ha hablado de su inesperado relevo, cuando apenas se han cumplido tres años de su llegada a Madrid. Hay quien apunta a que todo se debe a que su boda con Danny Lalrinsanga no podía, ni debía, según las leyes francesas, haberse celebrado en la residencia de Francia. Espero ver al embajador en Palma, donde va a pasar parte del verano y donde asistirá a mi cóctel.  

MIÉRCOLES

Una hija con clase

La exclusiva de la revista Lecturas es apasionante. La niña de la Pantoja ha hablado por fin y sus declaraciones no tienen desperdicio. Cuenta que no se siente igual de querida que su hermano Kiko y que no se habla con su tío Agustín. Todo suena raro en «Cantora». No voy a equiparar todo a Falcón Crest, porque ni Isabel Pantoja es Angela Channing, ni Lorenzo Lamas es Kiko, ni la casa de los Channing es tan fea como la de la Pantoja, ni el campo andaluz es el Valle de Tuscany. La protagonista de la serie era más rica que la tonadillera y tenía mucha más clase. La clave es esta chica tiene un hijo, al que hay que criar, educar y que, el día de mañana, tiene que ser algo más que el nieto de la Pantoja.