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El que durante años fue el edificio más alto de España, sede del entonces Banco Pastor -actualmente, Banco Santander-, y emblema de la ciudad de A Coruña, cumple un siglo de vida. La última reforma ha logrado recuperar todo su esplendor, respetando la esencia de sus materiales y dándole una nueva vida a muchos de sus espacios

06 nov 2025 . Actualizado a las 23:43 h.

A comienzos de los años 20 del siglo pasado los edificios de gran altura eran pocos en Europa e inexistentes en España. Los ciudadanos de entonces observaban con admiración las grandes construcciones emblemáticas americanas, como el Flatiron Building en Nueva York o el Home Insurance Building de Chicago diseñados por la Escuela de Chicago.

Pero a finales de esa década, algo cambió y una esquina de nuestro país, la ciudad portuaria de A Coruña, se convirtió en el lugar a donde pronto se dirigirían todas las miradas. En el Cantón Pequeño coruñés se asentaron los cimientos de la sede del entonces Banco Pastor, actualmente Banco Santander, y que sería el edificio más alto de España durante siete años, hasta que se construyó la sede de Telefónica en la Gran Vía madrileña en 1929.

Ricardo Rodríguez Pastor, presidente del banco en aquel momento, se lo encargó a su sobrino, el arquitecto Antonio Tenreiro. La idea era levantar una nueva sede para la entidad en una zona noble de la ciudad. Se elevó once plantas y 39 metros en contra de la normativa municipal de la época que solo permitía 20 (y que se modificó para tal obra). Se topó también con la oposición de muchos vecinos que veían en el edificio una construcción desproporcionada para la ciudad herculina de la época.

Pero no solo por la altura fue innovador. Para su construcción se empleó, por primera vez en la ciudad, hormigón armado y piedra artificial con elementos decorativos para la fachada. El resultado era una construcción imponente, al estilo de los grandes bancos ingleses con formas clásicas y neobarrocas del estilo afrancesado Beaux Arts.

Finalmente, en 1925 se inauguraba con toda pompa el edificio más avanzado en términos de funcionalidad, tecnología y construcción de Galicia. Originalmente, el banco solo ocupaba la planta baja y entreplanta del edificio, mientras que el resto fue destinado a viviendas. El banco acabó poseyendo la totalidad del inmueble; se amplió en 1959 y se reformó en 1964. El director general del banco, Pedro Barrié de la Maza, falleció en 1971 y su esposa, Carmela Arias y Díaz de Rábago -conocida también como la Condesa de Fenosa- pasó a ser la primera mujer en España en presidir una entidad bancaria. El Banco Pastor fue absorbido por el Banco Popular en el año 2012 y este fue comprado por Banco Santander en 2017.

Una profunda reforma en cuatro fases

En 2019 comenzó una profunda reforma de este icónico edificio que se alargó hasta 2022. El objetivo era conservar el patrimonio histórico y arquitectónico pero adaptando la sede del Santander a las necesidades actuales. El proyecto, fruto de la colaboración de los arquitectos Pablo Castro de la Iglesia y Maria Crecente López con el departamento técnico del Banco Santander, potenció la recuperación y restauración de los elementos arquitectónicos del emblemático edificio, tanto en el interior como en la reconocible fachada de hormigón armado.

La obra de reforma se planteó en cuatro fases. Primero, la fachada a la que se le hizo una limpieza total con distintas técnicas, según cada zona. Se aplicó un velo sobre la superficie deteriorada, reconstruyendo el acabado original; se sanearon elementos dañados; se aplicó mortero de reparación después de recuperar las armaduras, y se restauraron rosetones y cornisas.

En la segunda fase, la antigua vivienda de la Condesa de Fenosa pasó a ser la oficina de Santander Private Banking. Luego, se reformaron el resto de plantas y zonas comunes y, finalmente, la antigua oficina principal del Pastor situada en la planta baja se transformó en un Work Café.

Este espacio, ampliamente conocido entre clientes y habitantes de la ciudad, funciona como cafetería, pero también como oficina, que era su uso original. Se han recuperado los elementos singulares, como el lucernario principal, la cúpula de vidrieras, los elementos de forja, los capiteles, pavimentos y techos originales, cerrajería, mobiliario y los antiguos mostradores de madera tallada, ahora con un uso renovado. Las cámaras acorazadas del sótano se han rehabilitado como salas de reuniones, conservando y restaurando todos los elementos originales.

En la segunda planta del edificio se situaba la lujosa vivienda de la difunta Condesa de Fenosa. Ahora, tras la rehabilitación, se ha convertido en oficina de banca privada. Se han recuperado artesonados, muebles, molduras y otros elementos de gran valor. El cuarto de baño de la vivienda se ha transformado en un museo.

Más luz, accesibilidad y eficiencia

La restauración de este icónico edificio, sede de Banco Santander en A Coruña, también ha incluido la recuperación del lucernario en las plantas primera y baja, y se han restaurado las vidrieras policromadas que lo componen. El patio interior se ha pintado de blanco para aportar más luminosidad y el patio de la primera planta es ahora una caja de vidrio que conecta espacios y desde el que se pueden ver las vidrieras restauradas del lucernario.

La reforma del emblemático edificio ha primado la accesibilidad completa y para ello se ha habilitado un nuevo acceso por la calle Durán Loriga para clientes y trabajadores del banco.

También se ha logrado una mayor eficiencia energética. Se ha reducido notablemente el consumo eléctrico y la huella de carbono. Esta mejora se ha logrado restaurando las ventanas originales con una segunda ventana interior, mejorando el aislamiento térmico, y cambiando la iluminación interior y exterior a LED, además de cambiar las máquinas de aire acondicionado por otras más eficientes.

Las oficinas del banco en esta reformada sede son ahora espacios más abiertos con la estructura de los forjados de hormigón a la vista. Cuenta además con nuevos servicios como gimnasio, comedor de empleados, zonas de relax y un salón multiusos para reuniones y eventos.

Para recuperar la memoria de este singular edificio que hizo historia se ha creado una zona expositiva con numerosos objetos originales que se conservaban y que se han recuperado y restaurado para este fin. Entre ellos, están documentos, cajas fuertes, contadores de monedas y billetes, flanqueadoras de cheques, básculas, máquinas de escribir o los primeros ordenadores.

En definitiva, se ha hecho una reforma pensada para respetar la singularidad de una construcción que fue pionera de su época y símbolo de una burguesía económica de comienzos del siglo XX. Ahora, a punto de cumplir cien años, el edificio donde está ubicado el Banco Santander es un indiscutible y emblemático referente que sigue brillando con luz propia en el corazón financiero de A Coruña y mirando a su puerto desde el Cantón Pequeño.