Radiografía de la violación a una menor en Igualada: «Esas lesiones las vemos más en la sala de autopsias que en una consulta médica»
ESPAÑA
El acusado, que entonces tenía 21 años, niega los hechos y dice no reconocerse en las imágenes de más de 150 cámaras de seguridad. Los hechos se remontan al 1 de noviembre del 2021 cuando una joven de 16 años fue agredida sexualmente y golpeada de forma salvaje en la localidad barcelonesa
08 jul 2024 . Actualizado a las 14:12 h.Continúa el juicio por uno de los casos más brutales de agresión sexual de los últimos años y el cerco se cierra sobre el acusado. Brian Raimundo C. se enfrenta a una petición de 45 años de cárcel por la violación de una joven de 16 años en Igualada, Barcelona, en el año 2021.
Este jueves ha sido su turno de declaración en el que ha negado los hechos y ha asegurado que no se reconoce en las grabaciones de las 155 cámaras de seguridad que estudiaron los Mossos d'Esquadra para identificarle. El joven, que solo ha respondido a las preguntas de su abogado, mantiene que bebió «bastante» y tomó drogas aquella noche. «Discutí, no me acuerdo muy bien por qué con un amigo. Seguí bebiendo. Estaba bastante mal, no podía ni caminar», ha asegurado, y ha explicado que se quedó dormido en un banco y que al despertar buscó la dirección de su casa en Google Maps porque no sabía dónde estaba.
Al ser preguntado por si en algún momento de la noche cometió los hechos, lo ha negado rotundamente: «No». También se ha referido a la chaqueta en la que los agentes de los Mossos d'Esquadra hallaron ADN de la víctima: «El día que salí de fiesta me la encontré porque la mía la perdí».
Los hechos
El pasado 17 de junio arrancaba el proceso judicial, tres años después del suceso. El 1 de noviembre del 2021 una joven de 16 años, que había salido con sus amigas de fiesta para celebrar la noche de Halloween en un polígono de Igualada, en Barcelona, era hallada por un camionero desnuda e inconsciente en un descampado. Había sufrido una agresión sexual y estaba gravemente herida.
La joven había estado con una amiga en la discoteca Epic de la localidad barcelonesa donde habían ido a disfrutar de la noche y se perdieron la pista. La compañera explicó que tuvieron una discusión dentro del local porque la menor se había separado de ella para «irse con un chico». «Le dije de quedar en la salida, pero ya no la volví a ver», contó en la sala. De camino a la estación, entre las 6 y las 7 de la mañana, la llamó por teléfono, pero ella ya no descolgó. No volvió a saber de ella hasta que se enteró de que su amiga estaba gravemente herida en el hospital.
De lo que le pasó a la menor hubo otro testigo que fue supuestamente el último en verla. Esa persona mantiene que la joven salió del local con un chico, pero que la víctima le dijo que iba a regresar a casa con sus amigas.
¿Qué dice la Fiscalía?
La Fiscalía pide para el acusado, de entonces 21 años, 45 de prisión por los delitos asesinato en grado de tentativa y agresión sexual. El Ministerio Público considera que el procesado, en prisión provisional desde su detención en abril de 2022, siguió a la joven por las calles de Igualada cuando se dirigía a pie a la estación y la atacó «de forma sorpresiva», tras lo que se la llevó a una zona «solitaria y huérfana de testigos, poco iluminada y sin cámaras», para agredirla sexualmente.
A lo largo de 20 minutos, añade el ministerio público, el procesado golpeó a la chica en varias partes del cuerpo, mientras la sujetaba con fuerza, y la penetró «de manera brutal», incluso con objetos, demostrando así su «absoluto desprecio a su condición de mujer».
Tras la violación, propinó a la víctima un «fuerte golpe en la cabeza con un objeto contundente», la dejó abandonada en el suelo y huyó del lugar.

Los testimonios
El perito de los Mossos d'Esquadra que realizó el informe sobre el perfil criminológico del acusado de la brutal violación ha concluido que se trata de un «delincuente sexual homicida» que «buscaba causar el máximo daño» a su víctima alargando el «sufrimiento».
El perito de los Mossos que hizo el informe sobre el perfil criminológico del procesado ha explicado ante el tribunal que la «finalidad» de su agresión, más allá de satisfacer sus deseos sexuales, era buscar y causar el «máximo dolor y daño» a la víctima: «Le alargó el sufrimiento» y «la dejo en un estado de absoluta fragilidad», ha asegurado. En este sentido, ha definido al procesado como un «delincuente sexual homicida».
Ha resaltado, de esta manera, su «falta de empatía» hacia la menor, a la que dejó «abandonada, desnuda, en una zona oscura y apartada -del polígono industrial en el que se cometió la brutal violación- y con lesiones muy graves», todo lo cual podría haber conducido «al peor de los desenlaces: la muerte». Por ello, el perito ha constatado que el violador de Igualada «no tuvo ningún tipo remordimiento» tras la brutal agresión. Ha explicado además que fue «muy violenta», algo que los expertos denominan «excesiva», ya que «superó la barrera» de la violencia «justa y necesaria» que suelen emplear los agresores sexuales.
La clave del rescatador
Una vez consumada la agresión, y gravemente herida, un camionero la encontró de forma fortuita. La joven estaba en el descampado, desnuda e inconsciente.
El transportista llegó a pensar que estaba muerta, pero en realidad le quedaba un hilo de vida. La menor fue ingresada por una fractura craneoencefálica y desgarros en el ano y en la vagina, que la tuvieron dos meses en la UCI y casi un año ingresada.
Dos médicos forenses, que declararon a través de videollamada, explicaron el informe que realizaron de las lesiones de la víctima, y uno de ellos ha reiterado el trastorno por estrés postraumático grave que le ha producido esta situación y el «riesgo de muerte inmediata» por la magnitud de las heridas.
«Las lesiones que tenía la chica las vemos más en la sala de autopsias que en una consulta médica», lamentó el forense, que mantuvo que era un «milagro» que la joven siguiese con vida.
El camionero que la encontró en el callejón del polígono industrial, ensangrentada y «temblando» aseguraba que la víctima repetía «no, no, no», incluso cuando le avisaron de que una ambulancia iba en camino.
«La víctima no era visible a ojos de nadie. Si no llega a ser encontrada por el camionero, no sé quién la hubiera visto. La dejó desnuda a la intemperie con lesiones muy graves. La dejó en un estado de absoluta fragilidad. Lo que quieren estas acciones es ampliar el sufrimiento de la víctima», ha expresado un agente de los Mossos d'Esquadra especialista en conducta criminal. Vimos que era un agresor con víctima desconocida, por lo que encajaba ese tipo de violencia. Tuvimos en cuenta la forma de la actuación y el abandono de la escena».
Su estado actual
La víctima de la violación sufre graves secuelas. Dos psicólogas forenses han sostenido en el juicio que la joven presentaba síndromes de estrés postraumático, algunos de ellos «derivados de la afectación física», ya que tuvo muchas secuelas que le provocaron alteraciones del estado anímico.
«Tiene sintomatología ansiosa y depresiva que condiciona su día a día. Tiene pensamientos suicidas y demás, sueños y recuerdos que condicionan el día a día. Su personalidad estaba en construcción, por lo que esto puede repercutir en su personalidad y causar secuelas», aseguró una de ellas. Ha añadido además que la víctima no recordaba los hechos «debido al estado de inconsciencia derivado del traumatismo craneoencefálico», y ha negado poder afirmar si va a poder recobrar parte del recuerdo.
Los antecedentes del acusado
El acusado tiene antecedentes por agredir sexualmente a su hermana menor de edad y a dos exparejas: «El conflicto lo tiene con las mujeres, y la forma de resolverlo es a través de la violencia».
Un especialista lo ha descrito como un «delincuente sexual homicida», con falta de empatía y de arrepentimiento y, al ser preguntado por si este tipo de agresores sexuales violentos puede ser que hayan sufrido algún maltrato o abuso durante la infancia, ha respondido textualmente que son factores, pero nunca son factores determinantes.
Ha diferenciado a los agresores con víctimas conocidas de los agresores con víctimas desconocidas, y ha asegurado que el acusado podría reincidir con mucha más probabilidad que los agresores violentos con víctimas conocidas, porque si no la conoce, «el motivo no está focalizado».
Su última búsqueda
El acusado buscó «Chica violada en Igualada» en Google dos días después de la agresión. Además, la geolocalización de su terminal coincidía con la de la víctima. Así lo aseguró durante el proceso un agente que se encargó de vaciar el teléfono móvil del acusado.
El mismo agente también ha recordado el incidente que permitió identificar al acusado, cuando un testigo grabó como un grupo de 11 personas golpeaban un vehículo aparcado sobre las 2 horas de la madrugada de aquel 1 de noviembre del 2021.
«Un chico del vídeo fue detenido, y por redes sociales empezamos a buscar uno por uno», ha dicho, y ha reiterado que al acusado costó identificarlo porque solo era conocido de uno de los protagonistas de la grabación. Además, como explicaron varios agentes durante la sesión de este martes, el acusado iba vestido con unas zapatillas blancas y unos pantalones y una chaqueta negras, según pudieron observar en las 155 cámaras de seguridad que grabaron el recorrido de la víctima y que estudiaron los Mossos d'Esquadra.
«El joven del vídeo grabado coincidía plenamente con estos complementos», ha asegurado un agente ante la sala.
Otros dos mossos han declarado que durante el registro de su domicilio encontraron la mochila y la ropa que llevaba puesta el acusado la noche de la violación, en cuya chaqueta encontraron ADN de la víctima.
«En todas las imágenes del sospechoso de las cámaras de seguridad se reconocían de forma clara y evidente estas piezas de ropa», ha apuntado una de las agentes ante el tribunal.