Aragonès se aleja con su Ejecutivo del pulso unilateral al Estado

Cristian Reino BARCELONA / COLPISA

ESPAÑA

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès Quique García | EFE

La estrategia de ERC pasa por pactar con los comunes y desgastar a JxCat

11 oct 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El Gobierno de ERC en solitario se reunirá hoy por primera vez tras la toma de posesión de los nuevos consejeros. Sus nombramientos tuvieron lugar ayer, tras el cese de los dirigentes de Junts. Primeros pasos del Ejecutivo republicano, que incorpora siete consejeros: cuatro de ERC y tres —Gemma Ubasart, Carles Campuzano y Joaquim Nadal— que proceden de otros espacios políticos. Nadal encarnó a uno de los pesos pesados del socialismo, Ubasart fue líder de Podemos y Campuzano, diputado de Convergència y el PDECat.

Aragonès ha suprimido el cargo de vicepresidente, que ocupaba el fulminado Jordi Puigneró, y trata de armar un gabinete para gobernar en solitario. Con las incorporaciones de Campuzano, Ubasart y Nadal, el presidente de la Generalitat asegura que conforma un Gobierno de vía amplia, que representa a su juicio al 80 % de la sociedad catalana que, según algunas encuestas, es favorable a la celebración de un referendo. Trata de exhibir transversalidad cuando está muy en minoría, y busca ampliar la base electoral republicana. El nuevo Ejecutivo parte con solo 33 diputados sobre 135 y reclama solo el respaldo de Junts, la CUP y En Comú Podem.

La estrategia de ERC pasa por pactar con los comunes (pasaría a tener 41 diputados) y acentuar el desgaste de Junts presionando para que apruebe los presupuestos, desde el argumento de que quien los ha elaborado es el ya exconsejero Giró, nombrado por los junteros. Ayer, sin embargo, la consejera de la Presidencia, Laura Vilagrà, dinamitó todos los puentes con sus ya exsocios al comparar a Laura Borràs con Vox. Y en paralelo, la presidenta posconvergente cree que este Gobierno no tiene legitimidad y que debería someterse, por ello, a una cuestión de confianza. Junts se estrenó ayer en la oposición.

Aragonès y ERC rechazan el apoyo del PSC, que ofrece sus votos, por lo que es una incógnita cómo piensan los republicanos aprobar los presupuestos y el resto de votaciones en el Parlamento. Gana puntos la opción de prorrogar las cuentas para que ERC pueda preservar su fuerza negociadora en Madrid e intente lograr réditos en la mesa de diálogo. Y tras las municipales, podría buscar socios. 

Regresa Serret

Si el Gobierno de ERC y Junts era el del 52 % de apoyo a la independencia, según el resultado de las autonómicas del 14F, el nuevo ya no puede decirse que sea secesionista. Ni Campuzano, Ubasart y Nadal lo son y ni mucho menos abogan por la vía unilateral que propugnaban algunos consejeros de Junts. «Todos son autodeterministas», afirmó Vilagrà, en RAC-1. Y están comprometidos con la amnistía y el referendo, redondeó. Campuzano, veterano convergente, se enfrentó a Carles Puigdemont y al unilateralismo y se dio de baja del PDECat para unirse al PNC de Marta Pascal. Ubasart y Nadal siempre se han declarado soberanistas, pero muy críticos con el 1-O. Meritxell Serret, consejera con Puigdemont en el 2017, es la única de las incorporaciones con reminiscencias de la etapa del procés. La diputada republicana está procesada por el 1-O. Los otros tres nuevos (de ERC) —Juli Fernàndez, Natalia Mas y Manel Balcells— tienen perfiles más técnicos.

Borràs: «El Gobierno de Aragonès no tiene legitimidad política ni democrática» 

La consejera de Presidencia, Laura Vilagrà, arremetió ayer contra la presidenta de Junts, Laura Borràs, tras asegurar esta que el Gobierno de Aragonès es «ilegítimo» porque no cuenta con el apoyo del Parlamento. «Este es un lenguaje populista que usa habitualmente Vox en el Congreso» para desacreditar al Gobierno de Pedro Sánchez y Unidas Podemos, reaccionó la consejera. Borràs ya usaba el término «ilegítimo» para referirse al Gobierno de Aragonès hace tiempo por carecer de los mismos apoyos que cuando fue elegido. También habló de un Ejecutivo fraudulento. «No ha pasado ni por el Parlamento ni por las urnas. Sin esta validación no tiene legitimidad política ni tampoco democrática», escribió Borràs.

Guiños de Aragonès a diestra y siniestra en la formación del nuevo Gobierno

M. Lodeiro

El presidente Pere Aragonès se ha rodeado de consejeros de ideologías variopintas en sus trayectorias, desde Convergència a Podemos pasando por el PSC, pero que no pertenecen ya a esos partidos. Y también del independentismo del procés como Meritxel Serret. No por ello se ha hecho con un Gobierno fuerte. ¿Legítimo? Sí, pero endeble. Con esos guiños a diestra y siniestra ha querido permanecer impoluto, sin manchar la pureza de las siglas de ERC al entrar en contacto con socialistas o comunes, pero no deja de ser un Gobierno azucarillo. 

Gobierno transversal

Aparcada la unilateralidad. El Ejecutivo de ERC es transversal, con gente que bailó con el PSC, Convergència o Podemos. Su mayor problema es que no cuenta con apoyos parlamentarios. Tiene 33 diputados de 135, el 24,4 %. Junts trata de deslegitimizarlo e insiste en que Aragonès tendría que plantear una cuestión de confianza para saber con qué apoyos cuenta. ERC no desea presentarla, porque el azucarillo podría disolverse más rápido de lo que marca la estrategia para ir a elecciones. El PSC defiende un Gobierno fuerte y estable. No quiere entrar en él, ni lo invitan, pero está dispuesto a acuerdos. Los comunes tampoco están satisfechos. Desean un Ejecutivo progresista con el PSC, hasta el punto de que Jéssica Albiach aseguró que el nuevo Gobierno ya nacía muerto. 

Primer objetivo

Aprobar los presupuestos. El primer gran reto es aprobar los presupuestos. Ahí se verá qué fuerzas están dispuestas a sostener al equipo republicano. ERC cuenta con Junts para el cometido, porque son los números del exconsejero Giró, argumenta, pero Junts no lo garantiza y echa mano de la primera premisa: cuestionar la «legitimidad democrática» del presidente, que llegó a serlo con unos votos que «ahora no tiene. No es el Gobierno del 80 %, sino del 21 %», le espetó Laura Borràs. «No se entendería una oposición frontal», valora Marta Vilalta, de ERC. «No tendría sentido que votasen en contra», alegó Junqueras. El PSC se brinda para sacar adelante las cuentas. ERC de momento lo tiene vetado hasta el punto que antes prefiere prolongar las del 2022, lo que implicaría perder 3.000 millones. Salvador Illa acusó a Aragonès de «irresponsable». 

Relación con el Gobierno

La mesa de diálogo. ERC lleva tiempo presionando para reformar el delito de sedición. Y para la próxima reunión necesita exhibir alguna conquista ante los suyos con la que llenarse de razón en su defensa del diálogo frente a Junts. El PSC, entretanto, sigue reclamando una mesa de partidos catalanes. Los republicanos ya no pueden esconderse detrás de Junts para negarse.