Las cuentas de la lechera de Génova

Francisco Espiñeira Fandiño
Francisco Espiñeira SIN COBERTURA

ESPAÑA

Mariscal | Efe

07 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Por los pasillos de Génova aún no se han apagado los ecos de la fiesta del 4M. Pero no todo debería ser alegría. Es cierto que los populares llevaban muchos meses con poco que festejar, pero la rotunda victoria de Díaz Ayuso no puede tapar los problemas que la hoja de ruta hacia la Moncloa de Pablo Casado presenta. De entrada, los populares tendrán que gestionar el final ordenado -y lo menos conflictivo posible- de Ciudadanos. Puede que el fichaje del llamado señor Lobo de Albert Rivera (Fran Hervías) ayude a acelerar el trasvase, pero Inés Arrimadas ya ha demostrado una enorme tozudez y ha cambiado el «con Sánchez y su banda no podemos ir a ningún sitio» del propio Rivera por un rotundo «no nos vamos a disolver ni a integrar en el PP».

La estrategia de Casado ha sido desde el inicio la reunificación del espacio del centroderecha. El ciclo electoral del 2019 demostró que, con tres partidos en ese eje y dos en el de la izquierda, la ley D’Hondt siempre sonreiría a Pedro Sánchez, aún a costa de tener que pactar con Bildu, los secesionistas catalanes o la CUP.

El inapelable éxito de Ayuso deja dos lecciones: que con Cs fuera del reparto de escaños, el PP sale beneficiado -y con los 128.000 votos de Bal, sumaría incluso la mayoría absoluta- y que no necesita apoyarse en Vox para nada, ya que los de Abascal solo pueden apoyar a la derecha en el actual tablero político.