El Gobierno advierte que continuará con «viernes sociales» hasta el 28A

En la Moncloa rechazan estar impulsando medidas con marcados tintes electoralistas


Madrid / La Voz

Pedro Sánchez no tiene pensado perdonar ni un solo minuto mientras permanezca al frente del Gobierno para emplear los superpoderes que ofrece la Moncloa de cara a reforzar su campaña electoral para las elecciones del próximo 28 de abril.

No importa ni que la legislatura haya finalizado, ni que la disolución del Congreso vaya a hacerse efectiva en un par de días, ni que los españoles estén llamados a votar en menos de dos meses; el jefe del Ejecutivo continúa impulsando reales decretos, tal y como demostró este viernes, y tal y como volverá a hacerlo en la próxima reunión del Gabinete. Ya lo dejó caer el propio Sánchez a mediados de esta semana durante su intervención en el último pleno de la legislatura, y lo vino a corroborar este viernes su vicepresidenta, Carmen Calvo, quien garantizó que seguirán actuando de la misma forma hasta que entren en funciones, algo que no sucederá hasta después de los comicios, esgrimiendo que deben continuar con su acción de Gobierno por estar «en plenas funciones», trató de justificarse. Es decir, que los «viernes sociales», el nombre con el que ya se han bautizado a estos Consejos de Ministros tan acusadamente electoralistas, continuarán durante un par de meses.

El de ayer finalizó con la publicación de tres reales decretos, uno relacionado con un plan de contingencia por lo que pueda suceder con el brexit, y los otros dos con importantes medidas sociales: el de la regulación de la vivienda y el que recoge un aumento gradual del permiso de paternidad. Para que lleguen a convertirse en realidad todavía tendrán que ser convalidados por la Diputación Permanente del Congreso, un órgano de la Cámara Baja del que forman parte una pequeña representación proporcional de los diputados de la última legislatura y pensado para responder ante casos de emergencia, pero que el Gobierno ya ha anunciado que convocará tantas veces como considere oportuno para tratar de armar las mayorías que acaben convirtiendo sus leyes en realidad. Parece que ya tiene todo bien atado con Podemos y con los independentistas para que estos dos últimos «decretazos», como gusta llamarlos a la oposición, acaben viendo la luz.

Pablo Casado acusó este viernes a Sánchez de electoralista al entender que se está comportando como un jefe del Ejecutivo más propio de otras latitudes. «Es algo escandaloso que solo se hace en las repúblicas bananeras», criticó el presidente del PP, muy en la línea del pasado miércoles en el Congreso, cuando puso en evidencia la falta de escrúpulos de Sánchez, que justificó su moción de censura a Rajoy para depurar la vida política cuando en realidad lo que está haciendo es un uso instrumental de las instituciones democráticas, llegando incluso a pedir el voto desde la sala de prensa de la Moncloa.

En el Gobierno no tienen la misma opinión. Calvo tildó el empeño del Ejecutivo por seguir impulsando leyes como «valiente, realista y prudente», dando a entender que no les quedaba otra vía una vez que el Congreso tumbó sus Presupuestos. La vicepresidenta, que seguirá a Sánchez como número dos por Madrid en las papeletas que presentará el PSOE, trató de meter el miedo en el cuerpo a los que dijeron no a sus cuentas: «Todos seremos juzgados en las urnas».

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